Escribir para mantenernos vivos

domingo, 5 de junio de 2016

Día sin celular

Me propuse un día libre de esa espera, que se suma a la lista interminable que surge como por arte de magia a través de la galera mental. Horas sin esperar que alguien hable, o que alguien responda, ¿a qué? después de todo. Minutos apacibles, en la tranquilidad aceptada. Lo cierto es que a veces no sé cómo lidiar con los medios de comunicación, me veo tan desbordada por mi propia incomunicación, que me siento más incoherente de lo normal queriendo comunicarme con otros.
Segundos de asumir la incomunicación diaria como problema y tratarla como cual medico a su paciente.
Tenemos tantos medios útiles, y nos creemos tan capaces de usarlos por la justificación que sea (podes introducir tu razón acá)
 Pero la realidad es que aprender el funcionamiento del sistema que significa el medio no quiere decir aprender en totalidad.
¿Cómo podemos haber aprendido si no sabemos estar con el medio?
Me propongo aprender, día a día, cómo aprovechar lo bueno que se me ha dado, de forma positiva, y cómo no dejar que esto se convierta en algo negativo. Es una labor diaria que requiere esfuerzo, y por supuesto que constancia, pero no hay nada mas bello que un camino de aprendizaje donde todos los días se obtienen frutos. Porque los frutos no son solamente materiales físicos y concretos.


No hay comentarios:

Publicar un comentario