Escribir para mantenernos vivos

jueves, 22 de diciembre de 2016


Imagínate,
que tus ojos,
son un recipiente,
y que lo que ves,
lo que aprendes,
lo que amas,
entra,
en 
vos
como agua
que viaja
por
tu
cuerpo.
Entonces,
con cada cosa nueva,
ves distinto,


lunes, 12 de diciembre de 2016

domingo, 11 de diciembre de 2016

Mi sombra y yo Juego con la proyección de mi sombra en la pared, Blanco el lienzo, Oscura ella, Juego y me encadeno, De nuevo, Otra vez caer, Como si no viera. Otra vez, No veo. Y sin embargo, La sombra existe, Porque no todo es negro.

Tanto el gusto por el juego, Tanto amor al fuego sin cenizas, Al juego que no se gana, Al día sin mañana. Tanto amor siempre, A lo que no es, A lo que no puede. Tanto es, Que ya no puedo contarlo, Y entonces el me cuenta a mi, Que me he vuelto un peón de ajedrez, El me cuenta que me perdí en el juego.


Me gustan las noches, En su seda oscura puedo ver las sombras, Reflejadas en la pared pálida, Veo el rubor de las telas negras, Ante tanto blanco, Ante tanta nieve dejandolas existir. En cambio el día, Tiene tanto brillo, Parece que no quiere tan bien a la oscuridad. De día para estar a oscuras se necesita crear, Y creer, Creer que no es de día, Que no hay tal juego binario, Que el día y la noche no llegan a dividirse nunca, Creer, en estos como la unidad que se distingue por hacer que la otra sea sea, sin dejar de ser suya.

domingo, 9 de octubre de 2016


Las ciudades y los muertos. 1

En Melania, cada vez que uno entra en la plaza, se encuentra en mitad de un diálogo: el soldado fanfarrón y el parásito al salir por una puerta se encuentran con el joven pródigo y la meretriz; o bien el padre avaro desde el umbral dirige las últimas recomendaciones a la hija enamorada y es interrumpido por el criado tonto que va a llevar una carta a la celestina. Uno vuelve a Melania unos años después y encuentra el mismo diálogo que continúa; entre tanto han muerto el parásito, la celestina, el padre avaro; pero el soldado fanfarrón, la hija enamorada, el enano tonto han ocupado sus puestos, sustituidos a su vez por el hipócrita, la confidente, el astrólogo.
La población de Melania se renueva: los interlocutores mueren uno por uno y entre tanto nacen los que se ubicarán a su vez en el diálogo, éste en un papel, aquél en el otro. Cuando alguien cambia de papel o abandona la plaza para siempre o entra por primera vez, se producen cambios en cadena, hasta que todos se distribuyen de nuevo; pero entre tanto el viejo colérico continúa respondiendo la criadilla ocurrente, el usurero no deja de perseguir al joven desheredado, la nodriza de consola a la entenada, aunque ninguno de ellos conserve la voz que tenía en la escena precedente.
Sucede a veces que un mismo interlocutor desempeña al mismo tiempo dos o más papeles: tirano, benefactor, mensajer; o que un papel se desdobla, se multiplica, se atribuye a cien, a mil habitantes de Melania; tres mil para el hipócrita. treinta mil para el gorrón, cien mil hijos de reyes caídos en desgracia que esperan el reconocimiento.
Con el paso del tiempo hasta los papeles no son exactamente los mismos que antes; es cierto que la acción que impulsan a través de intrigas y golpes de escena lleva a un desenlace final cualquiera, que sigue acercándose aun cuando la madeja parezca enredarse más y aumentar los obstáculos. El que se asoma a la plaza en momentos sucesivos comprende que de un acto a otro el diálogo cambia, aunque la vida de los habitantes de Melania sean demasiado breves para advertirlo.

Me gusto mucho este relato de Italo Calvino, que es parte de una recopilación de ciudades muy hermosa llamada "Ciudades invisibles". Lo fui copiando del libro al blog porque cuando me gusta mucho algún escrito me dan ganas de ir copiandolo así lo observo de otra manera, tal vez más atenta. Capaz sea porque al copiar uno tiene que fijarse bien en lo que está copiando para no copiar mal, y entonces me quedo realmente segura de que leí el relato, de que fue real lo que sentí.

El voto de silencio

A causa de un fuerte dolor de garganta que me está acometiendo últimamente; probable consecuencia de guardarme los lentes, y no dejar que se
me caigan las hojas del otoño, así fue que decidí hacer un voto de silencio. No hablar con la boca, escuchar otras voces, y escuchar otras partes de
mi. Lo cierto es que no es nada sencillo, ni llevarlo a cabo, ni realizarlo. Por empezar, la mayoría de las veces no se da el marco para poder
no hablar, ya que las circunstancias en la sociedad suponen que si uno tiene el privilegio de poder hacer oír su voz, no va a dejar de gozarlo. U, para
cambiar el tono, porque no se permite no hablar, a causa de lo que pueden causar los silencios.
No estoy contando las horas ni nada por el estilo, pero el asunto es que utilizo un cuaderno para comunicarme con las otras personas, que vendrían
a ser el factor "complicado" de la situación. Son las que interfieren a que no hable por un mes, suponiendo que fuera a hacer algo semejante. Sin embargo,
lo cómico es que hace tan solo unas horas, me encontraba sola en mi habitación, como tantas otras veces, y hable. Me distraje y escupí una queja. Claramente
perdí la concentración, me olvidé por completo de que no tenía que hablar, no solo con los otros, tampoco tenía que hablar en voz alta conmigo. Podía,
claro, hablar en silencio. No hay ninguna represión en callarse un rato, creánme, intentelo un momento. Se siente muy bien, no sé aún cómo explicarlo.
Yo soy de esas personas que no temen hablar estando solas. Me es algo totalmente natural, por eso mismo dejar de hablar implica más que un cambio con
respecto al entorno social. Es un cambio para conmigo misma. Supongo que escuchar mi voz es algo tranquilizador. Pero escuchar mi silencio, eso es otra
cosa. ¡Mi silencio habla!
Los silencios hablan,
el problema,
es que los tengo mudos,
en modo avión,
con un silencio tenaz.

Los silencios hablan,
el problema,
es que en vez,
de desnudos,
los quiero abrigar.

Silencios y voces,
siempre están,
silencios y voces,
nunca se van.

Parece que se apagan,
parece que se callan,
pero son día y noche,
son y no son,
uno decide que observar.

lunes, 26 de septiembre de 2016

Mis lagrimas se han transformado en tinta,
pero son tantas, y tan confusas andan, que no saben por donde empezar a escribirse.
Mis lagrimas empiezan a caer en demasía,
tal es el modo, que se vuelven rojas, 
¿cuándo se han transformado en gotas de sangre mis lagrimas?
¿Cuándo el dolor deja de ser la cura y se convierte en el veneno?
Ya no hay lagrimas
Ya no hay gotas de sangre,
se han evaporado, 
ahora,
ya solo caen las gotas de la nada. 


No lo iba a subir, porque surgió en un momento fuerte, y hasta me impresiona leerlo. Pero después de todo, lo importante es no reprimirse. 

domingo, 25 de septiembre de 2016

Todo lo que se necesita es amor

No sé por donde empezar para hablar del amor. Pero puedo hablar de lo que se siente no sentir. Cuando me doy cuenta que no estoy siendo afectuosa porque no puedo, por incapacidad, o por miedo. Entonces sufro, y me turbo. Y más me repelo. Cuando siento que el otro me da, y yo simplemente no puedo, como si fuera una estatua, como sino fuera humana. El miedo no es al amor, sino a lo desconocido. No se enseña qué es el amor, no se enseña que se necesita como el aire o como el agua. Yo me siento enferma, porque me falta. Y esta escasez, yo se como se sacia. Es despertarse y admitir la sed. Levantarse y disponerse a aceptar lo que a uno le es dado, porque se es afortunado. ¿Quién más afortunado que aquel al que le dan amor puro?. Y entonces, al aceptar el amor, uno ya no va a poder frenarse a querer darlo. Toma ese amor que te es dado, tomalo y gozalo. Ese amor es lo que hay que mamar en la vida. Mamarlo, y darlo. Y si sentís que no está en tu vida, en ninguna parte, tranquilx, el problema es el enfoque. El enfoque lo es todo. Porque amor, amor hay. 
Te espero debajo de la luna,
hoy el séptimo arte presenta "Las estrellas".
Hemos de transformar esta noche en oportuna,
ya que se anuncian las horas más bellas.

Te espero debajo de la luna,
para que naveguemos en ellas.
Te espero en un barco de asteroides,
al que las sombras no dieron tregua.

Presiento que hoy viajo con vos,
es un palpito, que me descabella,
no tardes, no tardes mi amor,
si la luna se va, me voy con ella.
Para una amiga

Ojos color noche de tormenta,
un relámpago se asoma en tu semblante,
y su estallido canta,
colmando tu mente.

Pelo de polvo de estrellas,
labios de arena ancestral,
deja que tus manos sean arpas,
deja que tu ser surja, tras el antifaz.

Lienzo blanco, luz del día,
no dejes que la espera colme tus heridas,
no dejes que se apaguen tus esferas,
que el flash se enciende con el toque,
que le da tu vida.

jueves, 22 de septiembre de 2016

Madrugada

Me encontraba yo en una noche nublada en la 9 de Julio, subí a un colectivo que recorrió esas nostálgicas calles, puede que haya sido el fin de semana largo o el repentino calor de la entrante primavera lo que incito a la gente partir, el caso fue que me encontraba en una ciudad sin luna, sin estrellas, sin las luces de los autos, con un corte de luz que dejo ciegas las ventanas de los edificios, apagados los carteles y apáticos a los semáforos, nos sentamos en los asientos de este colectivo, en su interior una pálida luz inundaba el transporte, una luz, que, irónicamente contrastaba con la intimidante pero acogedora oscuridad que afuera transcurría, haciendo parecer al colectivo como un bote ala deriva en un mar oscuro pero calmado, como una pileta oscura en el verano, que con su agua tibia te hunde en el entorno y te hace parte de su enigma, quien sabe yo y mis memorias como bailaban risueñas en mi mente, deseando capaz invocar recuerdos de nostalgia, bromas cínicas y promesas lujuriosas que en estos climas nacen, pero mi amigo y yo embriagados por la bohemia, vagábamos sin rumbo en un confort de limbo.

De Agustin Armesto
Era una calle triste y gris, como todas las calles de noche, y yo solo soy un niño sin hogar, desamparado a la suerte de la luz de la luna, escucho los ecos de risas en las casas, cálidas, seguras y llenas de contención, yo estoy aquí, dándole personalidades a los objetos inanimados, para tener a alguien con quien hablar, a veces hablo horas con ellos, de noche el frió y la angustia son tan severos que no logro ni dormir. No entiendo muy bien que hice para estar acá, ¿soy malo? ¿Soy diferente? Me siento como un desperdicio, camino horas y horas, voy de refugio en refugio buscando amparo contra la intemperie, entonces en una de las calles frías y silenciosas que suelo recorrer, con la bondadosa luz de la luna como testigo de mi caminata inquieta, descanso en una pared gris y callada.  A través de una reja de una ventana bastante alta, que  apenas alcanza a superar la altura de mi cabeza por unos escasos centímetros  oí su voz , “hola , que haces ahí?” dijo, me sentí extraño, me sentí ajeno a mi, me quede unos segundos en silencio, yo no debo ser al que su dulce voz le habla pensé, “ ¿como te llamas?” dijo nuevamente, se dirigía a mi, ahí lo supe, me sentí cálido, me sentí invadido por un calor que se expandía por mi pecho. “Me llamo Pimpin“le dije tímidamente pero  con inquietud por lo que le seguiría a mi respuesta,
 -Yo me llamo  tina, ¿qué haces ahí Pimpim?
-Yo vivo acá 
-¿En la casa de enfrente?
-No, en la calle
-¿Por qué?
-porque no tengo otro lugar a donde ir
Me miraba con sus ojitos tiernos y comprensivos, ella sabía y entendía muy bien donde estaba yo. Me miro unos segundos y entonces me sonrió asomando su cabecita rubia, se veía la luz del fuego de su hogar  filtrándose por la ventana, contrastando con el gris de la calle, una calle sin color, pero en cambio ella era todo colores, era todo bondad, y  me dice con una sonrisa sublime y cálida, con una voz tierna y suave que se hunde en mi memoria y perdurara por siempre .
-¿Entonces cuando salga a ver por la ventana siempre te voy a poder ver?
Me sentí tan bien cuando dijo eso, me sentí  alguien, sentí un profundo impulso de alegría y le dije:
-¡Claro que sí! Yo estaré aquí siempre para vos
Y entonces sonrió  pero sin mostrar los dientes, como la sonrisa de una nena que expresa  algo puro, un gesto diminuto pero que filtra todo su espíritu. Luego, extendió su mano, yo se la apreté fuertemente, era cálida y se sentía como si estuviera sosteniendo todo mi ser con su mano, mi alma, que ella comprendía los años de soledad , de sufrimiento , de agonía , que había pasado , que reparaba con su mano toda la angustia que inundaba mi ser, y por ese momento pude sentir que era feliz , que tenía a alguien en mi vida , no solo a una extensión de mi mente interpretada por algún objeto de la calle a la que yo le daba nombre e historia, no, ella era real, ella me sentía y me podía ver,oír, escuchar, hasta comprender.
Suelto su mano y logro tocar la manga de su pullover de lana, que me dio una sensación de  contención momentánea , y de repente me dice , con un tono sincero  y  suave: “Te quiero mucho Pimpim” y entonces en ese momento no pude más, rompí en llanto,  sentí la urgencia de abrazarla pero no me lo permitía la altura de la ventana. Trate de disimular mi llanto, fue silencioso, solo eran lágrimas de mis ojos, y lo que intente decirle con mi voz quebrada por la emoción fue un : "Yo también te quiero" , pero después del “ yo también”  se me corto el aire por la urgencia del llanto gritando por mi garganta ,ella me miro y sonrió, yo la miraba de puntitas de pie para alcanzar  a verla.

Entonces escucho una voz que de adentro dice, “¡Tina veni dale!” a lo que ella responde: “Ahí voy";, entonces me dice “Chau Pimpim” y se va, se apaga la luz  de su ventana, mi interior se hace angustia y mis ojos se llenan de inquietud. El viento empieza a soplar muy fuerte y con el trae mucho frió, en esa parte de la vereda no había reparo, por lo que me sentía desnudo, el frió  chocaba contra mis estropeadas ropas, pero ya no podía irme, ya no, luego de escuchar su voz, de tocar su mano, de sentir su cariño, ¿a dónde iría?, ¿y la promesa que le hice de estar ahí para ella cuando salga? Jamás podría irme de ahí, me senté debajo de su ventana, me hice un bollito en el piso para resistir el frió y ahí me quede en la oscuridad, repitiendo en mi cabeza el dialogo, reviviendo su imagen en mis recuerdos, y ensayando lo que le diría cuando vuelva  a salir, ahí me quede ,en la oscuridad, esperando. El frió golpeando mi cara y la soledad azotando mi ser.
Cada vez que alguna nube tapa la luz de la luna o escucho algún ruido extraño o el frio se hace insoportable, repito en mi cabeza su: “Te quiero Pimpim” y se me llena el alma de esperanzas. Y todavía espero aquí sentado a que algún día salga de nuevo por su ventana y me diga dulcemente que volvió. Espero, a que extienda su mano y todo vuelva  a ser cálido y poder expresarle esta vez sin lágrimas, me lo prometo, “Yo también te quiero tina".


De Agustin Armesto

lunes, 19 de septiembre de 2016


Soltar las palabras,
que salgan de la piel,
Que salgan,
como hiel,
como miel.
Alojarlas,
en papel,
apoyarlas,
en tus ojos,
que ven.


sábado, 17 de septiembre de 2016

David Octavius Hill



Encuentros con una mujer del barrio

La vi en diversas ocasiones, pero lo que primero vi, fue su casa. Me tocaban la atención sus plantas, expuesta de una forma, muy cálida. Veía la
pared en la que estaban colgadas distintas macetas, pintadas de colores pasteles, y luego, observaba a las plantas asomándose desde las mismas.
Resultaba un espectáculo para la vista. De algún modo, fue como si la portada me estuviera presentando al libro.
Así fue como la empecé a saludar, arrojada por la curiosidad. Ella, y sus dos perros. Esa es la foto que salta en mi mente cuando la pienso. Ellos,
marrones y grandes, imponentes. Los tres mosqueteros.
Un día trabé conversación, pero lo cierto, es que no recuerdo demasiado de la charla. Sé que me contó sobre sus papás y la farmacia, y sobre sus
hermanas. Me doy cuenta lo difícil que es escuchar verdaderamente a alguien. O al menos, a mi así me pasa. Yo quería escucharla, quería ver quién
era esa mujer, pero por otro lado, si yo escuchaba bien lo que decía, y lo recordaba, la historia de mi imaginación se iba a ver rápidamente desmembrada. Si, la historia que había ido tejiendo, con todo lo que me gustaría que contuviera esa casa, esa mujer, esos perros. Con todo lo que  a mi me gustaría que ellos y su mundo fueran.
Entonces, tras hablar unos quince o veinte minutos, me fui. Me sentí bien por haber estado con ella. Se cruzo por mi mente el pensamiento de
que le había hecho un favor, porque las personas mayores siempre disfrutan mucho poder hablar con alguien (debe rondar los 85). Pero el hecho
es que ahora, pensando en eso que a veces pienso, se me ocurre despensarlo. Si es que ese vocablo es un posible. Las personas de veinte, como yo,
también disfrutan de una charla, y también necesitan ser escuchadas. La diferencia, es que en la juventud hay un apuro constante: por hacer todo eso,
que podemos hacer por ser jóvenes y frescos. Creo que a veces me vendría bien pensar que soy como ella, porque no estoy tan lejos.

Hoy clarlamos de nuevo, supongo que pueden haber pasado dos semanas desde la primera y última vez. La vi y sentí que tenía que hablarle. A continuación, frases de la misma. Mujer de pelo corto y gris claro, estatura baja, ojos como cerraduras de puertas.

"Estoy triste porque a la vecina le robaron el perro, no se ni su nombre, pero estos últimos días no la estoy viendo. Y el era su única compañía.
"Me dijo que desapareció" "piensa en que puede haberse perdido." "Desde que me dijo eso no la vi más." "Siempre lo llevaba para todos lados"
"Siempre salía con el a caminar. Lo mismo me podría pasar a mi, ya que mis dos perros son mi compañía."
"Quizás se fue al otro mundo."

La repetición que se puede ver, es real, y fue expresada por la mujer, quien emitía sus palabras desde la más profunda conmoción. Parecía ella
 misma perdida, con la otra mujer, buscando al perrito blanco y peludo. Me dijo que le gustaría buscar al perro, y encontrarlo.


Comentarios desgarradores y emotivos de una señora que ronda los 85 años. Su amor es para sus plantas y sus dos bellos perros, que la acompañan
cada día. En su vecina se ve reflejada. Siquiera sabe el nombre de la misma, porque el nombre resulta no ser tan importante, como la situación
que las une a ambas. Siente verdadera pena, y esta se ve en sus ojos, por aquella mujer, a la que le han arrancado quizás, a su ser más amado.
Yo, tampoco me acuerdo el nombre de la señora, a la que me encuentro subida sobre su cantero, cuidando a un árbol. En ciertos casos me
preocupa la facilidad con que me olvido de los nombres, que no se asientan en mi hasta que se ha creado una cierta familiaridad. Pero ahora,
frente a este caso, donde los nombres parecen ya no ser necesarios, me sorprendo. Cuando uno se siente identificado con el otro, cuando
se siente verdaderamente próximo, y sufre por pensar que el otro podría ser uno, el nombre pierde el lugar. La situación es el nombre.

martes, 13 de septiembre de 2016

Salir

¿Cómo se sale? cuando uno ha sabido guardarse, entre tantos desamparos. 
Se empieza, estirando una mano. 
Oliendo una flor. 
Escuchando, el canto de un pájaro.

¿Cómo se sale? de eso a lo que uno, ya ni se acuerda como entro. 
Se empieza, entrando.
Si se quiere salir, hay que entrar.
Entrar a ver, de qué salgo. 

¿Cómo se sale? de la visita constante al dolor
Se empieza, usando al dolor, como a un lápiz, como a un pincel,
y entonces, dibujamos. 
El dolor no es la cárcel, la cárcel es no ver.


domingo, 11 de septiembre de 2016

Al lector/ser/persona que me ve, y me lee, o viceversa

Quiero explayarme sobre un tema que me parece importante, en cuanto al que escribe y a los que leemos. En cuanto al que escribe, y lee, y es leído. A veces me da miedo compartir lo que escribo, por la conexión que siento con algunos escritos, pero después pienso, que necesito compartirlos, y superar ese miedo. Necesito del que me lee y piensa que apesto, que es horrible, como también del que piensa que esta bien pero tiene cosas que mejorar. Necesito del que me halaga con comentarios hermosos. Y cuando leo, cuando yo leo a otra persona, necesito utilizar muchas ópticas. No dejarme llevar por lo que yo sé para criticar o prejuzgar al otro, sino usar lo que se y siento, para tratar de llegar  a ver más allá del marco del cuadro.
Por otra parte, es cierto que escribir es hace ya mucho tiempo para mí una necesidad, que no se frena con los tormentos de la crítica, ni se asienta en deseos de una gran obra. Nada de eso. Yo escribo porque lo siento, amo escribir. Lo que mas quiero es poder ir ahondando en el camino de la escritura, conociendo distintos lugares, conociendo distintas formas. Después de todo, este es un escribir desde el estar aprendiendo.
Pero, en fin, el punto del que me voy, y al que ahora vuelvo, es ser críticos constructivos con los otros. No sabemos que hay detrás de eso que han plasmado, no sabemos siquiera tanto de ellos como a veces creemos. Supongo que  se trata de el aprender a leer, eso es lo que lo hace a uno poder entender un poco más de la escritura, No solo me refiero al aprendizaje sobre los libros, sino al aprendizaje de leer en muchos aspectos. Leer a las calles, a los museos, leer a los transeúntes enajenados, leer a los panfletos tirados en las aceras, y leer a los enamorados. Hay tantas formas de leer, y nosotros, estamos tan adoctrinados en ver creyendo haber visto, que nos perdemos de poder escribir...nos.


Aclaro que esta es nada menos que mi mirada, no es ninguna declaración parida por una seguridad incorruptible.






Receta para momentos de desesperación (si, de des)

Aprovechen la ocasión, y la sensación, para desapegarse. desentenderse, desabrigarse, de cosas que hieren, de cosas que invaden, de cosas que muerden. Desesperarse, es desestabilizador, pero aprovéchenlo, aprovechémoslo, para tomar el des como herramienta, desalojemos al después, empecemos ahora. Sí, empecemos bien. Desesperar, y también, ¿por qué no? desaprender. Emprendamos el camino de los des y desmantelemos el camino de los no, cuando les sigue el creceré, o el amaré. Desesperación, sí señor, error tras error, ¿y qué? desesperanza no, hoy no. Desamor, no, ya fue, su turno, terminó. Que sea "des" de desnudarnos: de ropas, de prejuicios, de temores  infundados, de ansias, de pensamientos malos. Que sea "des" de desencontrarnos, y luego que no sea mas, que sea encuentro, y que sea "des", de despertar, enredados, en "des" y en los otros, y en todos los signos que el infinito nos brinda hoy.



viernes, 9 de septiembre de 2016

Me siento

En estos tiempos,
de ansia exultante,
y energía,
contenida,
quedarse,
parece ser/es
un acto de rebeldía.
Vamos,
 de aquí para allá,
   seres diambulantes,
    y ya ni sabemos bien porqué,
         ni adónde.
Para cada pregunta,
   mil respuestas,
    y en ninguna nos decidimos,
           somos escurridizos,
                    como gotas,
          de un sauce que no llora.
 Nos vamos,
      y recién llegamos,
miramos al otro,
    como buscando mas allá de sus ojos,
      casi que lo atravesamos,
           pero siquiera lo tocamos.
   Sus iris resultan luces de choque,
     y las esquivamos.
                    Y uno no sabe que cae,
      ¿Cómo saberlo?
 caer o subir dicen siempre,
  el que se queda pierde,
 quedarse suena a muerte,.
Pero, ¿qué es quedarse?
 habitemos el momento,
 saboreemos todos sus contrastes,
que no hay sufrimiento,
 mas descalabrante,
que irse antes de conocer,
 que irse por saber irse,
 que irse, por tener miedo,
           de amarse






martes, 6 de septiembre de 2016

Franz Marc


Foto de Ana Lucía Ceballos

lunes, 5 de septiembre de 2016

Se me juntan las tazas de té en la mesa,
y los libros,
y los cuadernos de notas,
y así es mi cabeza.

Se me junta que a veces me expreso, y a veces parece que reincido, recurriendo a magia del pasado, que por ser traída a la fuerza se apaga. Se me junta que quiero, y olvido que quiero, y a veces que vivo. Y qué es de toda esta unión de casos fallidos, de escritos que empapelan la alfombra de un espacio virtual, pero que son un claro en la noche, donde todavía no duermo. No sé si me veo acá, o allá, o en todo esto, ¿dónde lo autentico? acometida, entre el freno que es no saber utilizar los signos que me dan respiro, y el alivió que produce soltarlos igual. Porque no importa, no están yendo a ningún lado, no esperan un viaje, ni una calificación, no tienen expectativas, ni avistan luces de neón. Necesitan salir, y salen. Recuerdo escribir eso hace unos años, hablando de reincidencias. puedo observar como me amparaba en el hecho de que si en la desesperación no podía parir unas señales de auxilio, nunca me vería. 
Soy ese careta que yo nombro, cuando me escudo en mi lugar, de no ser ese, al cual urdo/acudo. Me encuentro juzgando su accionar, como si yo no fuera al menos un poco participe, ¿qué estoy haciendo?
Cuando despotrico contra ese otro, no hago mas que acercarme hasta el punto de no ver lo unidos que estamos. Cuando estoy a punto de explotar por la vorágine de palabras expuestas ante el susodicho, que para el colmo, no esta presente de forma figurativa, pero de algún modo, está ahí. Porque las siento volver como látigos eléctricos, y también disfruto con ellas, puedo saborear con el paladar esa situación de rabia desatada. Al final se trata de un goce, de un juego donde el otro es una creación para la guerra que son esas partes de mi que no acepto. ¿Y qué si el otro quiere hacer lo que hace todos los días, y a todas las horas?, ¿qué me importa a mi si no es el punto de que lo siento como si fuera un poco yo ese otro?

domingo, 4 de septiembre de 2016

Las ciudades invisibles

(...) La mirada recorre las calles como paginas escritas: la ciudad dice todo lo que debes pensar, te hace repetir su discurso, y mientras crees que visitas Tamara, no haces sino registrar los nombres con los cuales se define a si misma y a todas sus partes.
Cómo es verdaderamente la ciudad bajo esta apretada envoltura de signos, qué contiene o esconde, el hombre sale de Tmara sin haberlo sabido. Afuera se extiende la tierra vacía hasta el horizonte, s eabre el cielo donde corren las nubes. En la forma que el azar y el viento dan a las nubes el hombre ya esta entregado a reconocer figuras: un velero, una mano, un elefante... (...)

Italo Calvino
Hoy es Domingo, 4 de Septiembre, me encuentro en el año 2016, pasando una apacible estadía en los veinte años. En este momento escucho a Norah Jones, Come away with me.
Me siento bien, y es en estos instantes donde trato de hacer memoria y acordarme de los malestares, para ver en que se basaban. ¿Cómo llegue a este bienestar? no es de la nada. No es una estrella fugaz, a veces pasa, pero esto es distinto.
Voy a describir uno de mis momentos "malos", ya que suelen vestirse de forma similar, los muy descarados. Cuando me los pongo, estoy enfocada en lo gris, y haciendo zoom de una manera especial. Aumento el tono de las sombras de forma gradual, no es muy rápido, ni tampoco muy lento, pero poco a poco, se torna intolerable. El enfoque, queridos, es muy importante. En uno de esos episodios, que no pasaré a contar por serme muy cercano, pero que aludiré como quien no quiere la cosa, me detuve a anotar lo que estaba pasándome. Porque claro, yo no podía anotar que me estaba creando un problema sola, y haciéndolo cada vez más intenso, sin tener conciencia. Pero lo que si podía, era escribir sobre esa creación, ese nuevo invento. Lo fui escribiendo, y viviendo, y así estuve combatiendo, con la cuestión y conmigo.
 No sé porqué lo hago, como de pronto estoy en una secuencia en la que algo malo me está pasando, y simplemente soy yo dibujando pesadillas que producen sueños. Sin embargo, lo imprescindible es que lo vi, y ahora lo estoy viendo. Tengo aquellas hojas, como constancia de lo que a veces veo como un crimén, donde yo me ataqué. Y por otro lado, también las tengo como si fueran semillas germinando un mapa, porque puedo verlas y saber que ahí me estaba perdiendo, ¡me estaba perdiendo mientras anotaba las coordenadas de la perdida!





viernes, 2 de septiembre de 2016

lunes, 29 de agosto de 2016


A veces lo verdadero no está en las charlas

Juana se buscaba en lunas, en claveles y en hojas amarillas. Pero también, de vez en cuando, se encontraba perdiéndose en caras, escalando entre palabras, buscando entre mañanas, ese algo, esa sustancia. No sabía bien qué era, acaso si hubiera sabido, se hubiera convencido de no saber, con tal de poder buscar. Juana buscaba aquella incógnita como quien busca el cielo y el infierno, que por única vez, vienen juntos.
En las charlas era donde más buscaba, desesperada, ante una palabra o una frase, con la que enhebrar sus hilos de noches y días en los que soñaba, con lo que esperaba. Y era entonces, como las charlas pasaban. Y la nada pasaba con ellas. Y las repetidas Juanas.
Juana se creaba a veces una doble, para pasar las noches sin horas, y jugaban a inventar cuentos. Inventaban personajes sin tiempo, y sin espamentos.
Un día, se encontró en un árbol poblado de hojas naranjas. Increíble, estaba allí. Podía sentirse. Ya no había charlas, ni espera, ahora primaba la vera.

¿Y ahora?
¿Qué pasa?





sábado, 27 de agosto de 2016

El arte como vehículo,
el amor como motor.

Quiero pensar en esto, y detenerme, simplemente detenerme. Noto una cierta reticencia ante el amor en estos tiempos, a los que prefiero no otorgarles ningún título. Pareciera que el amor hoy, se parece más a una utopía o a una condena, que a una vida verdadera. Me impresiona como somos moldeados por el momento social en que nos encontramos, hasta que punto la construcción de la que somos parte, aun cuando no tengamos mucha noción de lo que se construye, nos percute en lo más profundo. Yo no tengo muchas explicaciones acerca del amor, y lejos estoy de poder definir a este gran Dios, pero me gusta creer que eso es lo que siento. En esos días, donde todo parece lluvia de estruendos y canciones de victorias perdidas, de pronto, titila en el ocaso, una luz, difícil de describir, es entonces que me habla en un lenguaje que no conozco ni desconozco, pero que habito. Ese suceso me ocurre desde que tengo memoria.
No tengo más palabras sentidas que expresar, hasta acá he podido detenerme, hasta acá. 

viernes, 26 de agosto de 2016

Duele.
Que no sea.
 Que no se pueda.
Duele y hiere,
 como una aguja tejiendo una manta inevitablemente,
           rota.
 Pero pronto me doy cuenta,
cada vez son mas las veces en que me doy cuenta,
de que debo deshacerme del dolor como cuento,
 debo dejar de llevarme en el,
  no puedo ser acarreada por un lamento.
Llega el momento donde uno vislumbra,
 que no hace falta una historia melancólica,
    uno respira y descubre,
que si sigue caminando en tierras lugubres,
 si sigue creando cada vez mas fantasmas,
        la peste será inminente.

Estaba yéndome en pensamientos, cuando me atrapó uno interesante. El otro se va cuando no tolera el diálogo, uno mismo se va cuando no puede con el otro, pero, ¿por qué lo hace?, ¿por qué lo hago?, ¿por qué lo hacemos? Nos vamos porque esa relación dialogica necesita que reveamos algo, que consideremos una situación en nosotros.Y de no estar dispuestos a semejante cosa, vamos a irnos, de la forma que sea. Si no deseamos cambiar, o no podemos, o no hay tal necesidad, seguimos, sin ese otro, y sin lo que nos iba a despertar.



jueves, 25 de agosto de 2016

Mi computadora esta averiada, pero al menos me da algo de luz, siento que la suficiente para que pueda recrear unas letras en este molde, la suficiente para poder hacerlas bailar. Tal vez si se apaga la reinicie, y siga escuchando a Harrison, y así una y otra vez, hasta caerme desmayada en la cama. O hasta que las sabanas me tomen con sus dulces manos y me arrastren a los confines de Morfeo. Todo puede pasar. Eso siento esta noche en especial.

Respuesta a un querido amigo

El arte para mi,
un barco,
infinitas manos,
cientos de luces,
bañándose en ríos de noches,
el arte para mi,
como caminar en un sueño,
como poder hacer pie en el misterio.
El arte me mantiene acá,
cuando me quiero ir,
el arte me hace entender,
lo que no tiene un porqué, 
arte y amor,
bella fusión,
el arte me viste,
me ayuda a florecer.

viernes, 29 de julio de 2016

Hablemos con caricias,
con abrazos,
con sonrisas,
olvidemos que hay que decir algo,
con palabras, con lenguajes verbales.
Hagamos que siquiera hay abecedario,
que escribo esto sin saber que son las letras,
hagamos que no sabemos,
y tenemos que descubrirnos.
Así todo el tiempo,
así como vivos.
Con esto del tiempo,
y el avance histórico,
uno se olvida de lo de siempre,
lo que nadie invento, 
lo que es superior.
Dar amor. 

Me ves desde allá,
tan lejos,
tan fugaz,
me ves un poco,
y otro poco,
me creas,
con lo que interpretas.
Me ves y afirmas,
y tampoco se podría decir,
que mentís,
vos ves lo que ves,
yo veo lo que veo.
Al fin y al cabo,
es probable,
 que esto sea un sueño. 

sábado, 23 de julio de 2016

He dicho que no se puede vivir de ilusiones y creo que por enésima vez (por no decir infinita y pecar de exagerada y mentirosa) me desmiento. Señores, vivimos de ilusiones TODO EL TIEMPO.
Entro a mi Blogger, como cualquier otro día, mientras escucho Devendra Banhart, y me doy cuenta de algo increíble; tengo un diario hace un montón de tiempo y no me había dado cuenta. 



sábado, 16 de julio de 2016

Estar y no estar

No sé si estoy. Después de todo. No estoy acá todo el tiempo, siquiera hablo de dormir o estar despierta físicamente hablando. Verdaderamente se puede estar y no estar. Que terrible acción, ¡y que habitual! la locura de una humanidad engendrada en la ausencia de seres que parecen estar presentes.
Y mi dolor más certero se pronuncia cuando me descubrís, sin duda, cuando me sacas la mascara y me decís que no estaba, como tildándome de farsante, y yo no sé. ¿Qué puedo decirte? al fin y al cabo puede ser verdad, tal vez no estaba. Pero mientras creíste que era cierto, estuve, ¿no es cierto?. Yo me pregunto, ¿qué es todo esto?, no quiero que intentes descubrir si estoy, ni tampoco yo tratar de descubrir si estas. ¡No puedo con eso! y no dejo de amar por ser así, te juro que estoy viva. Puedo jurarlo. Pero a veces me apago, ¿sabes? no me doy cuenta, y ya estoy de nuevo mecanizada. Sabes que voy a volver, el problema es cuando no te das cuenta que me fui. El problema es que no nos damos cuenta que nos vamos.


jueves, 14 de julio de 2016

Me duermo,
me despierto,
me duermo,
me despierto,
¡intermitente!
como que titilo,
pero latente,
no me juzgues,
por favor,
que tampoco quiero hacerlo yo,
aunque lo hago,
no lo hagas,
te lo ruego,
yo tampoco se.

lunes, 13 de junio de 2016

Para hacer algo bien tenes que sentirlo.
Se me ocurrió esto investigando sobre futurismo. Me está gustando mucho, ¿qué importa si estaban locos?. Con que habilidad se juzga desde la lejanía siempre. Y después de todo, siempre es tan difícil estar realmente cerca del otro.

Fundamento mi opinión diciendo que ellos apoyaban al fascismo como muchos apoyaron a otros movimientos que hoy nos pueden parecer terribles. Siempre encontramos ocasión de que nos parezca aborrecible lo lejano. Desgraciados de nosotros. Nunca lo de ahora, nunca estando acá, por eso no podemos siquiera aborrecer parece.

En fin, me gusta su intención de deslindarse del pasado, el tema es la intensidad con la que sonaban sus intenciones.

domingo, 5 de junio de 2016

Recordatorio de un Dómingo 5 de Junio del año 2016

Hablar menos, hablar si lo que se va a decir es bueno e importante.
Prestar mucha atención.
Escuchar a los otros y escucharse a uno.
Hacer lo que se pueda en la medida de lo posible.
Amar todos los días.
Si nos encontramos extraños a la mañana por la turbación de los sueños, podemos bailar, escuchar música, cantar. ¡Podemos acordarnos de que estamos vivos!
Abrazar todos los días (que no sean abrazos monosilábicos).
Dejar que el otro sea.
Aprender de todo lo que sea posible.
Disfrutar de la naturaleza.
Tratar de salir de la jaula, misión vital.
No volvernos locos por una acción que cometemos, ya está hecha. Es ahora aprendizaje.
Cada salida de la oscuridad es arte, pero no tratemos de crear oscuridad para hacer arte.
La diferencia es una ayuda, el otro no es una barrera, es una puerta.
A veces parece que a uno le falta mucho por aprender, pero no hay que desesperar, todo llega si se es paciente y se práctica el vivir.
Agradecer, pedir perdón, pedir por favor.
No enojarse. No nos enojemos, que triste es, ¿a qué nos lleva este conductor? no nos enojemos. Si algo va mal, puede no tener que ir mas, o o puede ir mejor.

Cabe decir que esta lista está incompleta por tiempo indeterminado.


Creo que hay un impulso en nosotros para detener la terrible fugacidad del tiempo. Música. Pinturas [...] Tratar y capturar un maldito momento de placer.
—McCartney
Día sin celular

Me propuse un día libre de esa espera, que se suma a la lista interminable que surge como por arte de magia a través de la galera mental. Horas sin esperar que alguien hable, o que alguien responda, ¿a qué? después de todo. Minutos apacibles, en la tranquilidad aceptada. Lo cierto es que a veces no sé cómo lidiar con los medios de comunicación, me veo tan desbordada por mi propia incomunicación, que me siento más incoherente de lo normal queriendo comunicarme con otros.
Segundos de asumir la incomunicación diaria como problema y tratarla como cual medico a su paciente.
Tenemos tantos medios útiles, y nos creemos tan capaces de usarlos por la justificación que sea (podes introducir tu razón acá)
 Pero la realidad es que aprender el funcionamiento del sistema que significa el medio no quiere decir aprender en totalidad.
¿Cómo podemos haber aprendido si no sabemos estar con el medio?
Me propongo aprender, día a día, cómo aprovechar lo bueno que se me ha dado, de forma positiva, y cómo no dejar que esto se convierta en algo negativo. Es una labor diaria que requiere esfuerzo, y por supuesto que constancia, pero no hay nada mas bello que un camino de aprendizaje donde todos los días se obtienen frutos. Porque los frutos no son solamente materiales físicos y concretos.




1-Band on the Run 00:00 

2-Jet 05:14
3-Bluebird 09:22
4-Mrs. Vandebilt 12:48
5-Let Me Roll It 17:28
6-Mamunia 22:18
7-No Words 27:09
8-Picasso's Last Words (Drink to Me) 29:47
9-Nineteen Hundred and Eighty-Five 35:39
10-Helen Wheels 41:16
11-Country Dreamer 45:03

domingo, 8 de mayo de 2016

Se dice aceptar,
y lo muestro cuando te amo,
se pide una explicación,
y te digo que no hay,

No esperes un artificio,
el amor no necesita razón,
y las palabras que escribo a diario,
son el ocaso de mi corazón,

Se que me contradigo,
cuando escribo lo que escribo,
soy un todo de contradicción,
pero amo y vivo, porque todavía me contradigo.

Podría ser mejor,
menos negro, más blanco, más color,
podría ser tanto,
pero esto es hoy.

sábado, 7 de mayo de 2016


Envueltos en cronologías,
nos han ordenado en líneas,
y estas nos tendieron un cuento,
ay, ¿ahora como me encuentro?

Me han dicho que todo esto era tiempo,
¿el tiempo como control del encuentro,
u el tiempo como metro del viento?
ay, si la relatividad no se estuviera riendo

Me ha dicho la brisa que siempre vuelvo,
y aquí estoy esperando,
seguro que falta poco,
no creo que mienta el sueño. 

Envueltos en cronologías,
nos han ordenado en líneas,
y estas nos tendieron un cuento,
ay, si me despierto, ¿se termina el sueño?

lunes, 22 de febrero de 2016

Citas de Dafnis y Cloe

 “Luego, avergonzado de no imitar en humanidad ni aun a una cabra, y esperando la llegada de la noche, lleva todo, las prendas y el niño y hasta la propia cabra, ante Mírtale”. (Longo, III, I)

“Aquella que le daba a una criatura la ubre del modo más humano para que sin escatimar mamara de su leche”. (Longo, III, I)

“Y con la oveja de maestra en compasión y amor a la criatura”. (Longo, III, I)

“En todo reinaba tan bonancible tiempo que, tiernos y juveniles como eran, se pusieron a imitar cuanto escuchaban y veían” (Longo, III, I)

“Y antes se habría visto sus ovejas y sus cabras unas de otras separadas que a Cloe y a Dafnis”

“Y a Cloe, que lo miraba, le parecía que Dafnis era hermoso, y, como antes no le parecía así, dedujo que el baño era causante de está belleza”. (Longo, III, I)

“Por trance tal pasaba Cloe y con tales palabras se expresaba, en busca del nombre del amor”. (Longo, III, I)

“A mí me crió una cabra, igual que a Zeús”. (Longo, III, I)

“Como si se entrenara en tener ojos y antes hubiera estado ciego.” (Longo, III, I)

“¿Qué efecto es este que me produce un beso de Cloe?”. (Longo, III, I)

“También los abrazaba la época del año”.

“Cabría imaginar que hasta los ríos con su manso fluir entonaban un canto, que los vientos tocaban la zampoña al soplar entre los pinos, que las manzanas buscaban amorosas desplomarse por tierra, y que el sol, aficionado a la belleza, a todos procuraba desnudarlos”.

“Dafnis que sufría los ardores que le llegaban de la naturaleza toda”

“Placeres como éstos les traía el verano. Pero, cuando ya el otoño estuvo en su apogeo y maduros los racimos, unos piratas tirios, que tripulaban una nave caria, para no pasar por extranjeros, fueron a tocar en la campiña”.

Por su viejo amor Dorcón le dice a Cloe: “Mas tú salva para ti a Dafnis, véngame a mí, y a ellos destrúyelos”

“Pero luego su propio apuro le enseño que había que hacer”

“Después del entierro de Dorcón llevó Cloe, para lavarlo, a Dafnis allá junto a las Ninfas, dentro de la gruta. También ella en esa ocasión por primera vez, mientras Dafnis la miraba, lavó su cuerpo, blanco y pulcro por su propia hermosura y que no precisaba baño alguno para ser tan hermoso”

“No soy en absoluto una criatura, por más que lo parezca; al contrario, más anciano que Cronos”(Longo, III, II) Pero ahora soy pastor de Dafnis y Cloe

“Amor es un dios, muchachos, joven y hermoso, y capaz de volar”. (Longo, III, II)

“Pues no hay medicina para amor ni que se beba ni que se coma ni se pronuncie en canto, sino beso y abrazo y acostarse juntos con los cuerpos desnudos” II

“Sentados en un tronco de  la encima muy juntos y degustando el deleite de los besos, insaciablemente apuraban el placer” II

“Pues Cloe te llegará mañana con las cabras y con las ovejas, y las llevaréis juntos a pastar y tocaréis juntos la zampoña. Y del resto acerca de vosotros será Amor el que se ocupe.

Pero no estaba en su mano imaginar la causa (pues no había sido saqueado santuario alguno de Pan), hasta que, mediado el día, cayó, no sin designio de  los dioses, en un sueño el comandante y el mismo Pan se lo mostro y así se lo dijo.  II

“Bajó la carrera hasta el llano, abrazó a Cloe y cayó desvanecido. Y, trabajosamente devuelto a la vida por Cloe con sus besos y el calor de sus abrazos” II

“Dafnis se acercó al pino para jurar por Pan que no habría de vivir sin Cloe ni el plazo de un solo día. Y Cloe, dentro de la gruta, juró por las Ninfas que su amor compartiría la misma muerte y vida de su Dafnis.” II

“Pero el invierno a Dafnis y a Cloe se les antoja  más doloroso que la guerra.” III

“Para los pies del amor sin duda todo es franqueable, ya sea fuego o agua, o nieve escítica”: III

“Ojalá calentase tanto como el fuego que me abraza el corazón” III

“Se tenía sombra en verano, en primavera flores, en otoño frutas y un regalo en toda la época”. IV

“Hasta punto tal la naturaleza crea pronto lazos de confianza.” IV


“A ambos expusimos, a ambos hemos encontrado, por ambos velaron Pan, las Ninfas, y el Amor”. IV

domingo, 21 de febrero de 2016

Las almas repudian todo encierro

miércoles, 20 de enero de 2016

No puedo dormir, aunque más que nada no quiero. Entonces pospongo el insconciente, como una alarma. Hasta apagarme. De los apagones no podes escapar, entras, y si salís, ya la vida es soñada. Amo haber nacido y seguir acá, creo con convicción que cada día es un regalo. El problema es cuando no se enseña, y la vida termina siendo un mundo inventado, el amor una ilusión, el alma un buen cuento, y todo humano. Tanto que hoy ya no se nada (siento que desconozco mucho de lo que creí conocer), y lo que me mantiene en pie, es que amo.

martes, 19 de enero de 2016

Escribir, tirar la botella al mar a ver si la atrapan las sales, ilusionadas con incursionar otro mundo, que sea a.mar. Escribir como puente, como escalera, para no quedarme muda, para no quedarme ciega. Y si se apagan los sentidos, que no se apague el corazón. Pluma, ayúdame, que la luz siempre quede, que eso soy.

Jerry Uelsmann

Tejo la vigilia de esta noche, volviéndola telaraña. Me envuelvo en ella, la utilizo de pulover, y respiro profundamente. El abrazo de la luna incompleta amarilla me es proyectado como una señal de que la soledad en la noche no es otra cosa que absurdo. 
¡Como disfruto de el!

Si al final vos capaz estas mirando la luna, y no es otra, si no la ves amarilla o llegamos a destiempo al telescopio, no estamos menos cerca. No me une solamente la luna como traslador porque se que no la veo sola, que no solo yo la considero luna. La luna me arroja a la vida porque llego a la ventana. 

Jerry Uelsmann

lunes, 18 de enero de 2016


La pólvora, dueña de la limpieza más trágica y dulce, me encuentra a un paso, siempre a un paso. A veces es como si viviera en el abismo, hogar por excelencia del que no cae ni se deja caer. Morada del que se ajusta al desencanto, y le desenfunda una sonrisa. Pero es a veces, no exageremos. Viene a tocarme las teclas del dolor, de una forma tan abrumadora...casi siento que es delirio.


Jerry Uelsmann

martes, 12 de enero de 2016

Podría dejar caer mi cuerpo en la cama,
y ser una siesta,
al lado de la ventana,
o podría también,
dejar que una canción me transporte a otra,
y así de pronto,
ya es la hora,
donde la siesta no existe,
tampoco la cama. 


No, no te pierdas en la desolación y el descontento, los murmullos seguirán. Ellos siguen a la orquesta, y está no duerme, el sueño, no le contesta. La calma no se fue, nadie se la llevó, respira profundo. Todo esto que parece corroerte hasta los huesos, es una sensación, a veces todo parece ser una sensación, y no sabes ya si estas despierto u dormido, si esto es un sueño o estas vivo. 
Déjalos que canten su canción, les han dado una letra, y parece que pueden seguirla. Están haciendo algo. ¿Qué estás haciendo? capaz puedes pensar, en seguir tu propia letra. 




lunes, 11 de enero de 2016

R.I.P Bowie


Se rompe una estructura, estalla, quebrada en mil fragmentos, y corres a buscar la unión, que no es pegamento, que no es restauración. Se rompe el tejido del silencio, se caen los tan consabidos ojos, desarmadas aparecen las facetas. Desmantelado el cuento, nos quedamos sin inventos, por un buen momento, y miramos firmes a la nada, antes de que sea entregada, o tal vez, vislumbrada. Tal vez vislumbrada.

lunes, 4 de enero de 2016

No me puedo ir a dormir, porque aun los dedos no se animan a soltar las palabras, y mientras desespero. Siento la necesidad del sueño reparador, del prometedor descanso, pero no me consuela. Necesito, más que ninguna otra cosa, escribir, y de no hacerlo, seguiré medio a tientas en la oscuridad que es este panorama sin velas.
La verdad me aturde, está dejándome sorda, y en el intervalo de ver, llega la soledad, con una sonrisa picara.
Dirán ustedes, qué tanto pensar, qué tanto preguntar, hay que vivir y ya. Pues no puedo congregarme al absurdo sin más, necesito desenvolver este envoltorio. Está escena que es la realidad me corroe hasta los huesos, que no pueden hablar. Los momentos empiezan a hacer muecas, y yo solo busco, perdida en la multitud de entes, una mirada consoladora (la mía). Busco ver mis ojos perdidos en otra cara.