El tiempo
El hilo del tiempo, quien parece ser el día que caminamos, que si lo sentimos oprimirnos, nos espantamos. El hilo con el que tejemos, y el que nos teje. Mutuo trabajo, el del tiempo y el humano. Trabajo de tejer a mano.
¿Hay tiempo? pregunta una voz, y queda resonando, hasta desmayarse en ecos subterraneos.
¡No hay tiempo! ¿por qué no vas más rápido?, ¿por qué no podes?, ¿no ves que no hay tiempo?. Dice una voz que teme quedarse sin lo que cree.
Mañana, o pasado, o quizás en cuatro días, nos vamos organizando. Dice otra voz, relajada, como ensoñada.
El tiempo no es el mismo para todos. El tiempo, como ese metro con el que uno puede medirse, y ver que por más que cien personas midan lo mismo, ninguna comparte el tiempo/metro con el que se mide.
Nos deshizo el tiempo, exclama una jóven mientras lucha por sostener las lágrimas que agresivas, huyen de sus parpados. El jóven que la acompaña mira sin entender, porque de verdad no entiende, si los deshizo el tiempo que cada uno transito por separado, u el que crearon juntos, o acaso fue el tiempo externo de lo social, o acaso fue la unión de todos los tiempos, con los que no pudieron.
Cuantos tiempos hay, ¿no?.
Pensemos en un grupo de personas y el esfuerzo que representa escuchar a las distintas personas del grupo, el esfuerzo de unir su tiempo con el de las otras. Por aceptar realmente que son las cinco para todos, que todos estan ahí, que no hay alguien yendose a la idea de que ya casi son las seis.
Escribir para mantenernos vivos
lunes, 16 de enero de 2017
miércoles, 11 de enero de 2017
martes, 10 de enero de 2017
La idea,
el recuerdo,
la idea y el recuerdo,
mantienen todo en funcionamiento,
sostenes la idea en una caja,
te acostas en la caja y recordas,
abrazas a la idea,
la besas...
Sin recuerdo no hay orden,
hay puro caos,
el recuerdo es pura necesidad de orden,
y cuando no queremos ordenarnos,
y cuando no sabemos ordenarnos,
y cuando el caos se nos fue de las manos,
ahí recordamos,
de más,
demasiado,
de otro lado,
del otro lado,
del lado,
de lo inventado.
el recuerdo,
la idea y el recuerdo,
mantienen todo en funcionamiento,
sostenes la idea en una caja,
te acostas en la caja y recordas,
abrazas a la idea,
la besas...
Sin recuerdo no hay orden,
hay puro caos,
el recuerdo es pura necesidad de orden,
y cuando no queremos ordenarnos,
y cuando no sabemos ordenarnos,
y cuando el caos se nos fue de las manos,
ahí recordamos,
de más,
demasiado,
de otro lado,
del otro lado,
del lado,
de lo inventado.
Nos supera la simplicidad
Si no nos superara la simplicidad no habría tantas buenas historias, ¿no?
es bueno que nos supere,
es bueno que vayamos por más,
la pregunta es,
¿cómo determinar en cuánta cantidad es bueno?
¿cuántos metros nos podemos alejar de lo simple sin que dejemos de notar que vive?
siempre la medida,
siempre vuelve el tema del "cuánto tengo que tomar de esto para sentirme bien"
siempre el "si tomas más de esto te va a hacer mal"
ay pero si lo simple es tan bueno y bello, ¿cuánto se toma? no se sabe.
Lo simple está ahí esperando que uno lo vea y punto. Parece una broma.
Mirame y dejate de joder boludx, dejate de flashar, estoy acá. ¿No te basta?
pero a uno no le basta la presencia de lo simple, porque LAS PRESENCIAS NO ALCANZAN
¿NO ES TERRIBLE?
pero es verdad
uno necesita poder mantener a esas presencias, todos los días hay que mantenerlas ahí, todos los malditos días. ¿Se entiende? entonces es que lo simple deja de ser tan simple.
Bien, convengamos en que de todos modos, aunque uno tenga que esforzarse, lo simple sigue siendo simple y bello, nada más que uno es el que no se capacita para que eso sea posible. No es que lo simple deje de ser simple, es que uno no acepta el hecho de que es así.
Lo simple se parece a cuando estoy en la plaza tratando de relajarme y me quedo viendo las hojas de los árboles reflejadas en las hojas de los libros, y no leo, ni pienso, solo las miro. Son demasiado simples y bellas como para que algo más importe. Lo simple se puede definir como esos momentos. ¿Saben qué pasa después? pienso que ya fue suficiente. Fue lindo, pero ya fue suficiente. Supongo que de seguir viviendo ese proceso durante una hora ya no sería tan bueno, eso supongo, pero quién sabe. He estado una hora dando vueltas por la plaza sin ninguna razón más que la de lo simple y no hubo decepción ni desconsuelo.
Es acaso que los simple nos resulta demasiado de ensueño como para que dure?, acaso queremos ir corriendo a apagar el fuego de lo simple antes que nos queme y tengamos que transitar algo más que miedos?
no hay culpas
ni remedios
cuando nos escondemos en la no acción
la no acción no nos justifica en nada,
es más,
la no acción,
siempre,
te apaga.
Si no nos superara la simplicidad no habría tantas buenas historias, ¿no?
es bueno que nos supere,
es bueno que vayamos por más,
la pregunta es,
¿cómo determinar en cuánta cantidad es bueno?
¿cuántos metros nos podemos alejar de lo simple sin que dejemos de notar que vive?
siempre la medida,
siempre vuelve el tema del "cuánto tengo que tomar de esto para sentirme bien"
siempre el "si tomas más de esto te va a hacer mal"
ay pero si lo simple es tan bueno y bello, ¿cuánto se toma? no se sabe.
Lo simple está ahí esperando que uno lo vea y punto. Parece una broma.
Mirame y dejate de joder boludx, dejate de flashar, estoy acá. ¿No te basta?
pero a uno no le basta la presencia de lo simple, porque LAS PRESENCIAS NO ALCANZAN
¿NO ES TERRIBLE?
pero es verdad
uno necesita poder mantener a esas presencias, todos los días hay que mantenerlas ahí, todos los malditos días. ¿Se entiende? entonces es que lo simple deja de ser tan simple.
Bien, convengamos en que de todos modos, aunque uno tenga que esforzarse, lo simple sigue siendo simple y bello, nada más que uno es el que no se capacita para que eso sea posible. No es que lo simple deje de ser simple, es que uno no acepta el hecho de que es así.
Lo simple se parece a cuando estoy en la plaza tratando de relajarme y me quedo viendo las hojas de los árboles reflejadas en las hojas de los libros, y no leo, ni pienso, solo las miro. Son demasiado simples y bellas como para que algo más importe. Lo simple se puede definir como esos momentos. ¿Saben qué pasa después? pienso que ya fue suficiente. Fue lindo, pero ya fue suficiente. Supongo que de seguir viviendo ese proceso durante una hora ya no sería tan bueno, eso supongo, pero quién sabe. He estado una hora dando vueltas por la plaza sin ninguna razón más que la de lo simple y no hubo decepción ni desconsuelo.
Es acaso que los simple nos resulta demasiado de ensueño como para que dure?, acaso queremos ir corriendo a apagar el fuego de lo simple antes que nos queme y tengamos que transitar algo más que miedos?
no hay culpas
ni remedios
cuando nos escondemos en la no acción
la no acción no nos justifica en nada,
es más,
la no acción,
siempre,
te apaga.
viernes, 6 de enero de 2017
Hasta que punto podemos justificarnos de que fue el otro, ¿dónde comienza y dónde termina la barrera en que uno ejerce su poder
sobre lo que el otro hizo?, ¿cómo determinamos que no fuimos más nosotros que el otro?, ¿cómo saber si el otro no se perdió con
nuestra sed de ausencia?
Algo asombroso, es como decidimos a partir de la nada, lo que el otro probablemente penso, esa nada en realidad se asume desde los
patrones estipulados, desde lo que supuestamente pasa en casos como el que nos acontece. Sin embargo, caigo en la estupefacción con mi entrega
a esa comodidad, en la que por saber los posibles resultados, me conformo con ellos. Igual no estoy conforme, pero estoy actuando pasivamente.
Y la pasividad se acerca más al conformismo que a otra cosa. Claro que hay razones para no ejercer la voluntad...¿las hay? creo que los puntos
para no hacer se escapan continuamente, se desenroscan de los nudos que forman los dedos, y caen en un mar de vacío. La realidad, es que
nos chocamos con nostros mismos a donde sea que vamos, y el otro hasta quizás se encuentra igual, chocandose consigo, mientras yo me choco
conmigo, y así nunca llegamos a chocarnos. Para chocarse con otro uno debe desear ir más allá de lo que conoce de si mismo, debe admitir
la ignorancia, porque con ese otro uno no va a encontrarse con el que fue el viernes pasado, con ese otro uno no sabe a dónde va. Creo que
cuando uno se choca con uno mismo porque no puede llegar a un otro al que quiere llegar, se choca como defensa personal, hay algo ahí
diciéndote que no, que no sabes qué puede pasar, es mejor la muerte siendo el que somos que la vida sin saber, mejor el accidente de auto seguro
que el paracaidas incierto. Solemos elegir finales trágicos, pero conocidos, no abaratamos costos en ser originales, abaratamos costos en
no ser nosotros. Hay que dejar de ser uno, hay que dejar de ser lo que creemos que somos, no para siempre, solo un rato. Sabe a muerte,
sabe a perdida, pero así se crece.
sobre lo que el otro hizo?, ¿cómo determinamos que no fuimos más nosotros que el otro?, ¿cómo saber si el otro no se perdió con
nuestra sed de ausencia?
Algo asombroso, es como decidimos a partir de la nada, lo que el otro probablemente penso, esa nada en realidad se asume desde los
patrones estipulados, desde lo que supuestamente pasa en casos como el que nos acontece. Sin embargo, caigo en la estupefacción con mi entrega
a esa comodidad, en la que por saber los posibles resultados, me conformo con ellos. Igual no estoy conforme, pero estoy actuando pasivamente.
Y la pasividad se acerca más al conformismo que a otra cosa. Claro que hay razones para no ejercer la voluntad...¿las hay? creo que los puntos
para no hacer se escapan continuamente, se desenroscan de los nudos que forman los dedos, y caen en un mar de vacío. La realidad, es que
nos chocamos con nostros mismos a donde sea que vamos, y el otro hasta quizás se encuentra igual, chocandose consigo, mientras yo me choco
conmigo, y así nunca llegamos a chocarnos. Para chocarse con otro uno debe desear ir más allá de lo que conoce de si mismo, debe admitir
la ignorancia, porque con ese otro uno no va a encontrarse con el que fue el viernes pasado, con ese otro uno no sabe a dónde va. Creo que
cuando uno se choca con uno mismo porque no puede llegar a un otro al que quiere llegar, se choca como defensa personal, hay algo ahí
diciéndote que no, que no sabes qué puede pasar, es mejor la muerte siendo el que somos que la vida sin saber, mejor el accidente de auto seguro
que el paracaidas incierto. Solemos elegir finales trágicos, pero conocidos, no abaratamos costos en ser originales, abaratamos costos en
no ser nosotros. Hay que dejar de ser uno, hay que dejar de ser lo que creemos que somos, no para siempre, solo un rato. Sabe a muerte,
sabe a perdida, pero así se crece.
martes, 3 de enero de 2017
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)