Deja el lápiz utópico a un lado, quizás tenes que escuchar,
¿qué te olvidaste allá?,
¿qué dejaste para que no doliera más?
Creías que morirías sino encarcelabas a tus demonios, pero entonces desataste una guerra mental. La protección es un instante de emergencia, una oportunidad. Pasado el tiempo debes liberarte, y continuar. Cuando vuelves a tu cuerpo una cárcel, ¿cómo no enfermar?. ¿No sientes que a veces no recuerdas las cosas, que olvidas hasta lo crucial?
Siempre sabemos donde buscarnos, pero otra muerte nos dejaría tan apagados que no lo queremos imaginar.
Volver a ser un alma caminante, abrazando a los fantasmas.
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