Hay días que te despertas en tinieblas de colores, sintiendo tantas cosas marcharse lentamente, con ese ritmo prácticamente inexistente que tiene lo que se despide en silencio. El aire es misterioso,no podes deducir aun que esta pasando, hay un caos de sensaciones rondando y acabas perdiéndote en el paisaje mas allá de la ventana. Te interrogas por un instante sobre el cuándo empezó todo, recuerdas vagamente que las canciones últimamente no eran las mismas, y puede ser tal vez ahora que lo piensas con claridad, quizás la mudanza se había instaurado con previó aviso inclusive. Suspiras ante el temor de haberlo olvidado y no poder hacer absolutamente nada, sin rastros de papeles burocráticos ni aclaraciones, solo emociones con sus maletas. Y mientras, las nubes parecen formar una increíble nada que te sonríe, y de pronto, poco a poco, te invade una sensación de tranquilidad que por un momento resulta infinita.
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