Tras nuestro semblante, la luz,
dibujando el camino.
De sombras se disfraza,
para enseñarños a ver.
¡Abramos los ojos metafísicos!
Nos inmiscuimos en laberintos,
de imagenes,
y el mundo es como un juego de memoria,
y sin embargo la esencia está
más allá, mucho mas allá,
de todo lo que pensamos.
¡En nosotros!
Es que vivimos tan cerca del ser,
pero la ironía nos encuentra a un mundo de este.
Tomamos diversos vehículos para irnos a una distancia prodente de nuestro eje,
pero los ecos de lo que vimos una vez, aquella vez,
se convierten en nuestro perseguidor.
La multiplicidad de fragmentos nos envuelve,
y nos perdemos en una marea de copias.
Porque la guerra está en la mente,
al crecer en un mar de contratos impuestos.
Porque nos implantamos chips en las alas,
por miedo a morir antes de despegar.
Y las farsas calman nuestro vertigo intelectual,
como un placebo.
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