Me obsequiaste calma, y pude desenvolverme de mis nervios austeros. Qué mas se puede pedir? si se ha recibido felicidad, ya puedo caminar un momento más. Para ahora es suficiente.
No se necesita más, no se pierde uno en la locura del apego. Si sabemos lo que es bueno, eso no es amar.
Puede que vaya lento, y lo se, me quedo mirando el camino mas de la cuenta. Mas no reniego, del camino errante, de aprender lo que es dado, como moraleja del cielo.
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