Escribir para mantenernos vivos

lunes, 7 de febrero de 2022

 Está comprobado que por más que me muera de ganas de tener alineado el cuerpo con la mente el espíritu y el alma, para que eso pase tengo que hacer un recorrido, no es automático, y el camino pese a lo que dicen está bueno, es decir, ves a tus demonios como si fueran un pasaje turístico, los saboreas un poco, casi que después de estar con ellos desde un estado vacacional, no parecen mas que un estado relegado. Probablemente llorar esté bien, las lágrimas son como el aceite para las máquinas, pero para el corazón, con la paciencia suficiente, te alinean. Por momentos también tengo que sentir apatía y no odiarme por ellx, no pensar a quien me parezco cuando siento apatía, eso es un poco hacerme cargo de que más allá de cualquier parecido con cualquier persona, la que actúa soy yo. Pasan muchas cosas en este proceso y por momentos descubro la falta de marketing de ellas, es decir, es difícil promocionar un descanso con lo que en principio resulta desagradable. Quién puede con algo así? pero la cosa es que si te podes quedar con lo desagradable, todo lo demás se vuelve pan comido. Eso no lo dicen porque capaz no les sirve, pero la cosa va por ahí. 

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