Carola y yo quedamos en salir a las 19hs. Faltan tres horas y ya estoy transpirando de los nervios. No recuerdo cuándo salí por última vez. Empiezo a dudar sobre asistir mientras me miro al espejo. Lo lindo de salir? Bailar, lo malo? la cantidad de gente desconocida. Realmente no debí prepararme con tanta antelación pero estoy tratando de ponerle más empeño a la relación con mi cuerpo y pensé que sería bueno tomarme el tiempo para estar "cómoda, linda y a gusto", si es que las tres cosas pueden entrar realmente juntas en un kit. Ayer leía sobre la disociación en la que hemos entrado después de dos años pandémicos de bucear en la realidad virtual, y quedé perpleja, porque sí, ahora ver gente es más raro aún que antes para les que tenemos un poco de ansiedad. Quiénes somos después de todo, detrás del deber ser, quiénes somos? luego de la etapa adolescente repleta de mandatos sociales, qué nos dan ganas de hacer? En fin, podría estar horas divagando, cada vez falta menos, en qué perderé el tiempo mientras espero. Me gusta perder el tiempo, es una forma absurda de rebelión que no debería permitirme porque ya estoy cerca de los 30 pero para qué ser tan aburridxs, para morirnos antes? no! Carola suele ser puntual como poca gente, hoy en día la puntualidad es casi un acontecimiento digno de ser premiado, la gente llega a horario solo por ideales o castigos laborales, pareciera que es la forma de rebelión moderna, llegar un poco tarde sin importar qué. Qué les puedo decir de ella, somos amigas hace 15 años, demasiado compatibles como para discutir más que por cosas pequeñas a las que no les llega a crecer el pelo ni un centímetro, nos reímos mucho cuando nos vemos, y esas cosas. Creo que si tuviera que elegir una cualidad preferida sería que esa calma melodiosa que lleva consigo, principalmente porque sé que la cuida y yo admiro eso. Acaba de llegar Carola, lo sé porque toca el timbre tres veces para que sepa que es la que es y nadie más.
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