Escribir para mantenernos vivos

martes, 15 de diciembre de 2015

La puerta

Veo la puerta, se me abre, y se me cierra. La veo cada vez más cerca, se vuelve lúcida, brilla, y es bella. Sin embargo, acercarme es un poco desvanecerme.
No aprendí aún, a desvestirme de protecciones, a desprenderme de juicios pesados, contrarios a los valores.
La puerta baila, se desvela, un momento es de pronto alfombra, y al otro, una vela. La puerta existe porque la vislumbro, porque quiero verla.
Cuando casi la abro, casi no es puerta.
La puerta es un traslador.

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