Escribir para mantenernos vivos

lunes, 4 de enero de 2016

No me puedo ir a dormir, porque aun los dedos no se animan a soltar las palabras, y mientras desespero. Siento la necesidad del sueño reparador, del prometedor descanso, pero no me consuela. Necesito, más que ninguna otra cosa, escribir, y de no hacerlo, seguiré medio a tientas en la oscuridad que es este panorama sin velas.
La verdad me aturde, está dejándome sorda, y en el intervalo de ver, llega la soledad, con una sonrisa picara.
Dirán ustedes, qué tanto pensar, qué tanto preguntar, hay que vivir y ya. Pues no puedo congregarme al absurdo sin más, necesito desenvolver este envoltorio. Está escena que es la realidad me corroe hasta los huesos, que no pueden hablar. Los momentos empiezan a hacer muecas, y yo solo busco, perdida en la multitud de entes, una mirada consoladora (la mía). Busco ver mis ojos perdidos en otra cara.


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