Escribir para mantenernos vivos

martes, 12 de enero de 2016

Podría dejar caer mi cuerpo en la cama,
y ser una siesta,
al lado de la ventana,
o podría también,
dejar que una canción me transporte a otra,
y así de pronto,
ya es la hora,
donde la siesta no existe,
tampoco la cama. 


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