Escribir para mantenernos vivos

miércoles, 20 de enero de 2016

No puedo dormir, aunque más que nada no quiero. Entonces pospongo el insconciente, como una alarma. Hasta apagarme. De los apagones no podes escapar, entras, y si salís, ya la vida es soñada. Amo haber nacido y seguir acá, creo con convicción que cada día es un regalo. El problema es cuando no se enseña, y la vida termina siendo un mundo inventado, el amor una ilusión, el alma un buen cuento, y todo humano. Tanto que hoy ya no se nada (siento que desconozco mucho de lo que creí conocer), y lo que me mantiene en pie, es que amo.

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