Entre el pasado que creo ser
y el futuro de lo que quiero ser
el ahora me resulta un mar de contradicciones
cuando no actúo en concordancia con lo que creo que soy
y con lo que me gustaría ser
lo que creo que soy tiene que ver con lo que viví pero también con mis deseos para mi ser (lo que no soy ahora), esos deseos a su vez tienen que ver con lo que fui (que me lleva ahora a expresar tales deseos para el futuro)
Sin embargo, ¿qué hago ahora?
en este maldito y preciso momento donde me encuentro con que resulto para mi misma una farsante porque al final repito lo que no quería hacer y sigo deseando otro ser, sigo relegando de errores viejos. Y sin embargo, ¿qué hago?
Siento que me estoy escondiendo en una acción que si bien es acción también es un poco no acción. Como cuando uno hace algo pero a la vez sabe que mientras hace eso no esta haciendo otra cosa, la segunda cosa no es menos importante que la primera. No es que se hace la primera por ser máxima prioridad únicamente, también se hace para no hacer otras.
Más allá de la complicación que puede verse en este escrito, quiero apuntar a lo básico: QUE DESESPERANTES SON LAS PROPIAS CONTRADICCIONES. Cuando para el colmo uno las ve y las tiene que asumir, las tiene que mirar, y dan ganas de sacarse los ojos como Edipo. Digamos que de hecho uno se los saca de una forma sutil y que parece no doler, porque, ¿cuántas veces después de ver algo volvemos a meter la cabeza abajo de la tierra?. Si bien se dice mucho que una vez que uno VE no hay vuelta atrás, y esto es claramente muy cierto, lo que ocurre es que siempre se puede recurrir a al procastinación, cosa que puede acabar siendo un monstruo tamaño laberinto manzana de barrio. Entonces aparentemente "no vemos", como cuando eramos chicos y cantabamos la canción de las orejas de palo y los ojos de goma (o algo por el estilo).
Lo peor de la contradicción es que uno la descubre envuelta en un otro, y si hay dolor con el descubrimiento (con el reconocimiento), no es solo por el otro, es más que nada porque NO VIMOS, Y PODEMOS VOLVER A NO VER. El dolor es por nosotros, porque mientras seamos capaces de lastimar a otro somos también más vulnerables a cualquier golpe. ¿Quién nos exime de una lluvia de piedras si también tiramos?
He allí, en el dolor del otro, donde nos imaginamos, proyectamos nuestra persona del futuro en eso. ¿Qué hemos hecho? no quiero ser eso en el futuro.
No son excusas los males del mundo,
ni las dolencias generalizadas.
Crear dolor porque si,
como quien no quiere la cosa,
por completa inconciencia,
es terrible.
Es un golpe que nos damos y que damos.
Y para el colmo, el sistema de culpas y castigos nos ha enseñado a golpear muy bien. De formas en las que no creemos que golpeamos.
"Formas de golpear sin creer que se golpea"
Tiempos de dolor encapsulados en la creencia de que se está actuando de forma libre.
http://amorlibre.org/no-existen-relaciones-libres-sin-responsabilidad-afectiva
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