La escritura, como eso con lo que llevo el momento que viví y palpe a un lugar, para guardarlo, y luego observarlo.
Los sonidos, como forma de escuchar y habitar el momento.
Escuchar el sonido de los vecinos que conversan,
de el ventilador del ordenador (un tanto viejo),
de los perros que ladran,
y entre ellos, el del silencio.
Los sonidos, como forma efectiva de mantenernos quietos y en movimiento.
ellos no tensan,
sino que se vuelven,
el reflejo,
de los que cantan.
Si escuchamos,
los sonidos, nos hablan.
Y dejan que le respondamos,
de esa forma,
no pautada,
de esa forma que es la nada.
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