Escribir para mantenernos vivos

viernes, 26 de agosto de 2016

Duele.
Que no sea.
 Que no se pueda.
Duele y hiere,
 como una aguja tejiendo una manta inevitablemente,
           rota.
 Pero pronto me doy cuenta,
cada vez son mas las veces en que me doy cuenta,
de que debo deshacerme del dolor como cuento,
 debo dejar de llevarme en el,
  no puedo ser acarreada por un lamento.
Llega el momento donde uno vislumbra,
 que no hace falta una historia melancólica,
    uno respira y descubre,
que si sigue caminando en tierras lugubres,
 si sigue creando cada vez mas fantasmas,
        la peste será inminente.

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