Mi computadora esta averiada, pero al menos me da algo de luz, siento que la suficiente para que pueda recrear unas letras en este molde, la suficiente para poder hacerlas bailar. Tal vez si se apaga la reinicie, y siga escuchando a Harrison, y así una y otra vez, hasta caerme desmayada en la cama. O hasta que las sabanas me tomen con sus dulces manos y me arrastren a los confines de Morfeo. Todo puede pasar. Eso siento esta noche en especial.
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