el amor como motor.
Quiero pensar en esto, y detenerme, simplemente detenerme. Noto una cierta reticencia ante el amor en estos tiempos, a los que prefiero no otorgarles ningún título. Pareciera que el amor hoy, se parece más a una utopía o a una condena, que a una vida verdadera. Me impresiona como somos moldeados por el momento social en que nos encontramos, hasta que punto la construcción de la que somos parte, aun cuando no tengamos mucha noción de lo que se construye, nos percute en lo más profundo. Yo no tengo muchas explicaciones acerca del amor, y lejos estoy de poder definir a este gran Dios, pero me gusta creer que eso es lo que siento. En esos días, donde todo parece lluvia de estruendos y canciones de victorias perdidas, de pronto, titila en el ocaso, una luz, difícil de describir, es entonces que me habla en un lenguaje que no conozco ni desconozco, pero que habito. Ese suceso me ocurre desde que tengo memoria.
No tengo más palabras sentidas que expresar, hasta acá he podido detenerme, hasta acá.
No tengo más palabras sentidas que expresar, hasta acá he podido detenerme, hasta acá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario