Escribir para mantenernos vivos

jueves, 13 de abril de 2017

El día previo a que me robaran, estábamos en lo de una amiga y de pronto escuchámos como le rompían el vidrio a un local que se encontraba próximo a donde nos encontrábamos.
Apenas comprobé que realmente ocurría algo preocupante, fui a bucar algo con que cubrirme, yo me encontraba en corpiño y pollera. Ya que al sentirme comoda con mis amigas y ante la compañía de una noche de verano, me sentía confortada "al descubierto". Curiosa forma de pensarlo, estaba descubierta. El miedo me llevó a cubrirme inmediatamente, no podía aparecer así ante alguna persona que quisiera herirme. Sin embargo, ahora que ha pasado un tiempo de esos acontecimientos, todo me resulta muy curioso. Imagino que el impulso (la defensa) se justifica porque quien sea que hubiese entrado, -en el caso de que mi imaginario temeroso se cumpliese- me hubiese visto expuesta. Lo que me llama la atención viendo las cosas en retrospectiva, es que mi exposición se resumía en no tener la camisa que antes si tenía. La desaparición de una camisa convertía a mi cuerpo en vulnerable. Viéndolo así, parece cosa de locos. ¿Por qué estar en corpiño podría significar algo peligroso?, ¿por qué lo primero que hice fue correr (realmente corrí) a satisfacer la necesidad imperiosa de protegerme?. Lo cierto es que los corpiños no me agradan mucho, no me diría como una persona que gusta de usar corpiños, uso de vez en cuando, y ese corpiño en particular es de los que más me gustan. Pero la verdad es que generalmente no me hace sentir protegida el corpiño, me siento mas protegida si no lo tengo. Ese día si me sentí contenta con el, y creo que podría haber seguido así si hubieran entrado otras personas totalmente desconocidas. Hubiera seguido contenta, porque la sensación de comodidad y el significado que tiene para mi ese corpiño no cambia con el chillido de una puerta. Cambia el cómo te ven las personas que pueden entrar/que entran, y se pone en juego ahí mi mirada sobre esas personas que pueden entrar/que entran y su mirada sobre mí. Entran en tensión las miradas y los significados anteriores parecen quedar congelados. Aparecen otros, y nos volvemos otros.
Mi imaginario no se cumplió, las personas no entraron.
Me volví a poner la camisa, volví a estar en corpiño. Se descongelaron los significados.
De todos modos no me sentía segura, después de haberme intentado proteger de esa manera, la inseguridad que en mí ya vivía se hizo evidente. No la pude ocultar, no la pude proteger, no tenía nada en ese momento, con lo que arropar una inseguridad que siquiera sabía si era por completo mía.







No hay comentarios:

Publicar un comentario