Escribir para mantenernos vivos

viernes, 14 de abril de 2017

Vamos a escribir sobre el cuerpo

Me llama mucho la atención el hecho de no aceptar como este va cambiando, y de pronto deja de ser el mismo. ¿El mismo? No, el cuerpo no deja de ser el que era, porque se encuentra cambiando todo el tiempo. No hay forma de que deje de ser el que era. Quizás ya no se ajusta a determinada forma, quizás ya no cumple con determinadas reglas. Pero sigue siendo, sigue transformandose y convirtiendose en cuerpos, cuerpos, cuerpos. No hay uno solo, sino que uno puede verse en la cantidad de cuerpos (que muestran estados) que ha llevado en distintos momentos, en distintos movimientos. Es eso.
Hay un gran problema, o al menos así me lo parece, y es que las personas nos vemos muy condicionadas por la imagen de "Ese cuerpo divino". ¿Cuál?, ¿cuál cuerpo?, se que me lo muestran por todos lados, por donde sea que paso, pero también se que no es real que ese sea "El cuerpo". Simplemente es una creación que se vende, diría que se vende mucho. Noto que las personas caen/caemos en la desesperación al ver que no somos ni seremos eso, y si en algún momento llegamos a serlo unos minutos, creo que simplemente nos damos cuenta que no era como nos habían contado. ¡Qué mal che!
El cuerpo, nuestro cuerpo, es este de todos los días, 24 horas que también se cambian las sabanas, y que no son siempre las mismas. Es un hermoso medio para poder vivir, y un gran consejo, es dejar que este sea. Escuchemoslo, observemoslo, y amemoslo. No porque sea nuestro, no a como a una posesión. Por el simple hecho, de que nos deja estar en el, y gracias a el es que podemos movernos.
De pronto determinadas frases, determinados párrafos son condenados por la escuela de los detractores del bien. Ellos dicen, y dicen mucho, que hay que hacer, y se ocupan con gran impetu en que ese accionar nunca llegue a ser realizado verdaderamente. Sin embargo, la imagen de que hay posibilidades de cumplir con ese hacer, parecería gritar que si, que si y que no. Contradicción constante. Imprescindible labor, la de bucear en estas contradicciones, para encontrar el instante, y encontrar el amor.
No te preocupes por los que dicen que algunas cosas no están bien, por los que te dicen como tenes que ser, preocupate por seguir eso que sentís. Te juro que en algún momento escuchas lo que sentís, y eso, es lo que queres ver. Y ser.



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