Escribir para mantenernos vivos

lunes, 28 de agosto de 2017

Pienso en que disfruto con verte, en la existencia de este asomo primaveral. No necesito nada más. Toco, lentamente, los párpados del abrazo que me da tu respiración, y sonrío. Porque, desearte, es como desearme. Nunca hace mal soñarte, ni soñarme. Nunca resulta como un elixir terminal. Siempre un acompañamiento, con el cual la vida sabe a nectar.

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