Pienso en que disfruto con verte, en la existencia de este asomo primaveral. No necesito nada más. Toco, lentamente, los párpados del abrazo que me da tu respiración, y sonrío. Porque, desearte, es como desearme. Nunca hace mal soñarte, ni soñarme. Nunca resulta como un elixir terminal. Siempre un acompañamiento, con el cual la vida sabe a nectar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario