Hoy es Domingo, 4 de Septiembre, me encuentro en el año 2016, pasando una apacible estadía en los veinte años. En este momento escucho a Norah Jones, Come away with me.
Me siento bien, y es en estos instantes donde trato de hacer memoria y acordarme de los malestares, para ver en que se basaban. ¿Cómo llegue a este bienestar? no es de la nada. No es una estrella fugaz, a veces pasa, pero esto es distinto.
Voy a describir uno de mis momentos "malos", ya que suelen vestirse de forma similar, los muy descarados. Cuando me los pongo, estoy enfocada en lo gris, y haciendo zoom de una manera especial. Aumento el tono de las sombras de forma gradual, no es muy rápido, ni tampoco muy lento, pero poco a poco, se torna intolerable. El enfoque, queridos, es muy importante. En uno de esos episodios, que no pasaré a contar por serme muy cercano, pero que aludiré como quien no quiere la cosa, me detuve a anotar lo que estaba pasándome. Porque claro, yo no podía anotar que me estaba creando un problema sola, y haciéndolo cada vez más intenso, sin tener conciencia. Pero lo que si podía, era escribir sobre esa creación, ese nuevo invento. Lo fui escribiendo, y viviendo, y así estuve combatiendo, con la cuestión y conmigo.
No sé porqué lo hago, como de pronto estoy en una secuencia en la que algo malo me está pasando, y simplemente soy yo dibujando pesadillas que producen sueños. Sin embargo, lo imprescindible es que lo vi, y ahora lo estoy viendo. Tengo aquellas hojas, como constancia de lo que a veces veo como un crimén, donde yo me ataqué. Y por otro lado, también las tengo como si fueran semillas germinando un mapa, porque puedo verlas y saber que ahí me estaba perdiendo, ¡me estaba perdiendo mientras anotaba las coordenadas de la perdida!
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