y los libros,
y los cuadernos de notas,
y así es mi cabeza.
Se me junta que a veces me expreso, y a veces parece que reincido, recurriendo a magia del pasado, que por ser traída a la fuerza se apaga. Se me junta que quiero, y olvido que quiero, y a veces que vivo. Y qué es de toda esta unión de casos fallidos, de escritos que empapelan la alfombra de un espacio virtual, pero que son un claro en la noche, donde todavía no duermo. No sé si me veo acá, o allá, o en todo esto, ¿dónde lo autentico? acometida, entre el freno que es no saber utilizar los signos que me dan respiro, y el alivió que produce soltarlos igual. Porque no importa, no están yendo a ningún lado, no esperan un viaje, ni una calificación, no tienen expectativas, ni avistan luces de neón. Necesitan salir, y salen. Recuerdo escribir eso hace unos años, hablando de reincidencias. puedo observar como me amparaba en el hecho de que si en la desesperación no podía parir unas señales de auxilio, nunca me vería.
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