No le tengamos miedo a la locura de sembrar nuestro deseo en un aparente
desierto. Si allí sentimos que debe estar algo nuestro, respetemos ese
sentimiento. Lo racional a veces es demasiado mezquino para ser humano,
demasiado temeroso para mirar mas lejos de los propios pies y el propio paso.
El mundo de hoy fue construido por muchos locos que convivieron con su locura y
siguieron proa a sus sueños. Gracias a ellos hoy tenemos paz, donde había
guerra y destrucción. Quien no ve el milagro de volver a empezar no ve nada.
Está totalmente cuerdo.
Marta Giralt
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