Escribir para mantenernos vivos

martes, 17 de noviembre de 2015

Tengo acalambradas las manos,
de no poder cerrar,
los parpados,
las heridas,
el enigma.

Tengo entumecida la mirada,
ya no puede más,
ni abrir,
ni cerrar,
siquiera olvidar.

Tengo el tiempo en pausa,
no me corre la sangre,
no siento mi alma,
soy un espejismo,
de algún viejo fantasma.




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