Escribir para mantenernos vivos

martes, 24 de noviembre de 2015

Elegís, todos los días elegís.

Elegís cada día, aunque no te des cuenta, aunque hoy te hayas despertado con ganas de no pensar en nada. Aceptaste otro mandato hoy, unos cuantos, mejor dicho. Elegís que te miren, aunque no te miras.
Elegís que te encuentren a la hora que sea, en donde sea, y hasta en cualquier momento te compras un chip para estar más seguro. Pero no vaya a ser, que te quieras encontrar vos.
Elegís que el problema siempre sea el otro, elegís la paranoia y el caos, elegís enfermar.
Elegís creer que buscas justicia, y todo en vos, grita ansias de verdad.
Elegís mentirte, sólo un rato más, 5 minutos más de felicidad (y mucha negación, si yo sabré).
Elegís no ver, y no lo ves, porque te enseñaron muy bien.
Elegís que el cambio que empieza por vos es utopía, pero si lo hace otro, capaz es Dios.
Elegís que los sueños se compran en doce cuotas sin interés.
Elegís no sentir, pero creer que lo haces.
Elegís el miedo, hasta el desconsuelo.
Elegís quedarte cada día más ciego.
Elegís decir que la vida es difícil, y por eso tenes que trabajar bocha de horas, en algo que no sos.
¿Elegís lo que podes?
¿O compras lo que te venden?
¿Lo compras porque te hace bien?
O porque no queres admitir que no sabes,
y no saber, está muy bien.
Vos no sabes, yo no se, el no sabe, pero si seguimos sin admitirlo,
nunca vamos a crecer. 

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