Ya no más esposas para mis manos de escribir,
adiós a la represión,
bienvenida al amor,
y un abrazo a la resistencia,
que es este yo.
Elevemos velas,
soltemos el ancla,
que despeguen los juicios,
que navegue el alma
Me despido sin más,
de este calvario de no aceptar,
de la locura del miedo a amar,
se me cae la jaula,
y por primera vez,
puedo volar.
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