Escribir para mantenernos vivos

domingo, 29 de noviembre de 2015



Sonreí, sentí como se empieza a colorear el paisaje, escucha como una risa escribe un pasaje.
 Llora, observa descender las lagrimas, sos como una nube, sos tan natural. Baila, no hay forma de que salga mal, no hay bailes correctos, ¡hay que bailar!
Oí lo que decís, y lo que no decís, también. Concéntrate en que el otro es otro perdido en el mapa sin mapa, sin brújula, sin aparente hogar.
Cuando dejar nacer al caminante errante, aprendes, y después, podes dejarle pistas a otro ser (después dejar de errar, y solo caminar).






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