Y tus manos,
me trazaron como un boceto,
de muñeca de arena,
muñeca pincelada.
Me deshice en tus labios,
me vacíe en tu mirada,
dijiste que fuera,
y fui sin saber,
sin entender,
porque no había,
que entender nada.
El momento se hizo marcha,
y luego escarcha,
de fuegos azules,
violetas,
y naranjas.
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