Encontrarme sin perderme en la búsqueda inexistente.
Puedo sentir que estoy, cuando miro los árboles. Escucho el sonido de los instantes, cuando no escapo en figuras ausentes. Huelo aromas, y ellos pueden mantenerme en auge. Entrego lo que contengo, al elixir de mis sentidos. Porque si pienso, en personas que no puedo palpar de ningún modo, desaparezco. Solo reconozco vida en mi cuerpo, cuando sostengo un entendimiento profundo. Describo observando. Cuando recuerdo, que tocar las cosas me lleva a empaparme en verdad, desnudo los elementos con mi atención. Estoy resignada. No pienso volver a irme de lo único que puedo saborear. Añoro seguir respirando perfumes. Al final, solo puedo quedarme si entiendo lo inevitable; si no se puede sentir, no existe. Quizás el algún punto de la memoria, pueda encontrarse aquello que nos lleva a la perdida de nuestra brujula. Está bien. Deseo respetar ese territorio, actualmente lejano. Nada puedo hacer ahora por lo invisible.
Necesito enamorarme para mirar y nacer en el arte. ¿Cómo? Acurrucandome en lo palpable. Desatando ese deseo inasible, que es bucear en augurios sin reflejo.
Hoy, solo tengo ganas de ser autentica. ¿Qué sería si tirara a mi cuerpo en un embalse sin consciencia? Lo siento, no puedo irme a ningún lugar donde no esté sonando mi canción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario