Las armonías
bailan
en las postales
que me hacen
ser una mano.
Cuentan que debajo
del puente
despierto
se esconde
un pasadizo secreto.
Ellas contornean
los toquidos
que yo le doy
a esa esfera
en la que vivo.
Devoro sus sabores
porque son
los que me hacen entender
el jolgorio de las situaciones.
En una sintonía
dejo durmiendo
a mi disfraz temporal
debe descansar
para que las alas no pierdan su sal.
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