Oigo en el tono
que canta
mi sino
a cuatro estaciones
removiendose
en brazos floreados.
No quieren saber más
de olvidos
desean recordar
cómo estacionar
cerca de los vivos.
Ya su música
clama por hacerse
fuente
de lo que se puede
apreciar al sentirse
valiente.
La naturaleza
ha decidido
dejar que la proesa
sea
respirar
el aire encendido.
Qué la música
transforme mis labios
con su sintonía
bañada en elixir
estoy sonando
para crear el iris.
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