Escribir para mantenernos vivos

domingo, 6 de agosto de 2017

Negar lo evidente

Una vez que te topas de frente con la lógica más real. Entendes que no existe el tiempo. Invisible es, cualquier clase de espera, si nos aleja del claro ocaso. En nuestro subsconsciente hay una fila de elementos haciendo cola, sentados, con el papel del turno en la mano. Mentira es, cualquier descanso que no sea, solucionar problemas matemáticos. Estamos despegando nuestras propias incógnitas. Con cada nueva solución, el laboratorio se vuelve más blanco. Un degradé de colores naturales, toma forma de lienzo cercano. El cielo se empieza a transformar en el espejo de nuestras propias acciones, dejando de ser, una ilusión inalcanzable. Capaz si hubieramos sabido antes, que lo necesario no era llenarnos, sino vaciarnos. Pero, ¿qué sentido tiene pensar eso ahora que ya entendimos el modo? 
No sostengamos más esta farsa incongruente. Pongamos en práctica la teoría que nos concierne. Usemos las experiencias, como paleta. Dejemos de creer que el pasado es glorioso. Salgamos de ese martirio que es consumir ceguera. Estamos, minuto a minuto, más liberados de lo que no eramos. Nos vamos volviendo, observadores activos. Acá se puede palpar el dorado. 

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