Escribir para mantenernos vivos
viernes, 4 de agosto de 2017
Todo lo que sacamos de la bolsa, es un invento para construirnos. No necesito embargarme con el otro en una charla interminable, para saber si deseo observar su foco. Tampoco interesa la magnitud de su lenguaje, ni el rendimiento en determinados rubros. Nada es necesario con determinadas personas, que nos acompañan a surfear en una frecuencia autóctona. Simplemente jugamos, cómo quien hace castillos de arena en la playa. Sabemos la forma y aprovechamos el conocimiento. Pero, eso no dice quién soy/quiénes somos. No me van a encontrar en una nota. Lejos estoy de ser esa definición, tan de diccionario. Escondida en aquello imposible de limitar. Resguardada en donde no hay fronteras. Lo único que vale la pena, es el agua genuina. De ella bebo para poder transitar los relojes sin tiempo. Llegado el caso, las veces que caí en un sujeto, se trato de algo inexplicable. Sin suficiente explicación racional. Son esos los momentos donde uno pierde la alabada cordura y corre a perseguir luces. No sé por qué pasan este tipo de amaneceres, pero así conocí a las personas más importantes de mi vida. Aparecieron sin esperarlo en absoluto, igual a cuando una estrella fugaz decide hacerse ver. ¿Qué puedo hacer desde mi pequeño cubo humano? Dejarlo. Imposible es meter a los actos inefables dentro de jaulas conceptuales. No quiero jamas un amor que sea cárcel. Eso sería ir en contra de mis mayores convicciones. Dejen ir a todo aquello que amen. Vean su vuelo y deleiten a sus ojos con la primavera más dulce del espacio. Eso no existe en ninguna parte, salvo en la propia sintonía. Cada persona que llega a mi vida, se posa en ella como una estrella en el cielo nocturno. Y desde que me percato de que están ahí brillando, ejerciendo la luz propia...cambio para siempre. Transformo lo que soy. Porque saber de la existencia de un techo personal, donde esos brillos son las personas que me dan paz, es igual a esbozar el mar. Yo no quiero verlos atados a nada. Porque eso sería sentirlos ocultos en un crucigrama. Ustedes son libres. Todos somos libres, y vamos a encendernos en consonancia.
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