Escribir para mantenernos vivos

sábado, 12 de agosto de 2017

No me importa la cantidad, sino el modo.

No sé cuántos años voy a vivir, tampoco interesa realmente. ¿Qué importa el cuánto, si apenas tengo idea de cómo? Por mi parte, estoy dispuesta a desaprenderme todos los botones, para poder aprender a "tejer". Deseo estar adherida a sensaciones lucidas, no a moldes siniestros. Desconozco esas ganas, de imaginar todo lo que no puedo hacer, por verme en cierto carril. Te endilgan el yunque de los años, y de pronto, hay una prohibición metafórica. Son simplemente, in ven tos. Las estructuras se actualizan. Entiendo que es funcional. Si una persona va por la vida creyendo que tales cosas se hacen en determinado momento,  y tales en otro, está controlada. Ese ser humano se vuelve inmediatamente incapaz de poder ejercer su propio accionar, sencillamente porque cree en algo impuesto. ¿Y si no tengo ganas de hacer todo bien para morirme a los 100 y sentir que cumplí un record?, ¿qué tal si no me interesa esa competencia sin sentido?. Me tiene sin cuidado cuándo va a ser ese aclamado funeral, por el que tanto problema se hacen. Estoy ocupada haciendo mi propia vida, deconstruyendo las barreras que llovieron el día en que nacía.

No hay comentarios:

Publicar un comentario