Escribir para mantenernos vivos

viernes, 4 de agosto de 2017

El ideal ilusorio

¿Dónde me encuentro ahora? Estoy montada sobre la idea de estar sobre una silla. Para ser más precisa, la ubicación de este instante se ve involucrada en mi habitación. ¿Qué hice durante mucho tiempo? Planear mi estrategia sobre un sin fin de muebles inconclusos. Era tal la seguridad en el imprevisto, que debía de estar utilizando toneladas de pasión para concretar esa hazaña. O quizás, se estarían cayendo de a poco mis telas, fingiendo enfermedad. 
Algunos dicen que esto es proyección a futuro. una buena herramienta para lograr objetivos. Sumamente efectiva a solo 30.50 por minuto. Sin embargo, ahora no me estaría sirviendo este tipo de utensillo. Resulta que me di cuenta de algo más útil y sincero, y con la consciencia vino una despedida de todos esos sintomas ajenos. No tengo ganas de crear un panorama ilusorio como utopía. Simplemente, no les creo en absoluto. Focalizar la mayoría de mis energías en un futuro que desconozco por completo, hasta siembra desconfianza. ¿Con qué sentido?
Hay un discurso conocido, donde el eje que estoy presentando se rota en conveniencia de los que quieren comerse el mundo que no es de nadie. Donde se aprovecha el vivir genuino para corromper. Sin embargo, lo único planteado acá, es la necesidad de estar verdaderamente asentada donde ahora se despliegan mis sentidos. Porque las sensaciones tienen lugar acá. Puedo desear quedarme en esto que estoy conociendo desde el caleidoscopio cotidiano. ¿Por qué debería quedarme en una proyección a largo plazo?. Y si me quedo, va a ser solo para cumplir con lo que siento actualmente. No voy a elegir hacer algo para cumplir con mi yo del futuro inexistente. Acordate, y recordemos, que eso es un invento. No disfrutar de verdad lo que estás haciendo ahora, no te va a llevar a estar mejor dentro de un tiempo. Salvo, que estes aprendiendo a salir de tus esquemas mortuarios. Pero, hacer para no deshacerse...hacer solo para convencer a imágenes que no son uno...es desperdiciar la vida. Ningún sujeto es tan bello como el que trasciende los símbolos creados por las mentes. ¿Qué sentiste siempre latente? Las cosas que más disfruto ahora, son las que amaba cuando era chica. Con eso, lo digo todo. Me emocionaba una persona leyendo y tenia seis años. Bailaba desde más chica aún. No tuve que esperar ninguna determinación, ni necesite un tipo de test. Ya lo sabía. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario