Cuarta carta (ya no importa si habrá más)
Desde que recuerdo los sueños, con la importancia que me significan, hay uno que prima sobre la infinidad. Uno recurrente que ya no viene. Me soñaba nadando hasta que de pronto terminaba ahogándome. Lo cierto es que llamaba mucho mi atención, porque realmente el agua es algo fascinante para mí. Imaginarme muriendo en un amor de tal calibre, no cabía en mi mente anterior.
Hoy ya no sueño que me ahogo. Tampoco sueño que nado. Siquiera anoto los sueños últimamente. Y si me muero es porque tengo que morir un poco cada día. Morir en este agua que es vida.
como psicoanalista puedo aportar algo. Ese ahogo puede tener mucho que ver con una madre estragante, asfixiante, en la cual uno puede quedar atrapado. Cuando ya no se sueña con algo es porque está superado. Buen trabajo Lucìa
ResponderEliminar