Tercera carta (¿será la última?)
Llegué a un destino.
El vehículo se quedó sin combustible. No puedo cargar más, porque ya no existe.
¿Se compra otro?
¿Me transformo a otro rombo?
No sé
Preocupaciones
no
tengo.
Será lo que encienda
la chispa
del amanecer.
Sueño con una mirada
que de noche
me hace rehén
y de día
también.
No hay comentarios:
Publicar un comentario