Descansa la impulsividad.
Arremete una fuerza,
brinda una arboleda.
Es paz.
No es necesario,
detonar,
los cohetes
impactando a los cerezos del mar.
Podemos actuar,
disfrutando la lentitud
saboreando su llanura
no hay nada más allá como para no vibrarla ya.
Ahora, el conocimiento ha dicho todo
dejemos de dibujarnos en el lodo
podemos también plasmarnos: al natural.
Hay tiempo para amar, porque se acabó la tempestad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario