Escribir para mantenernos vivos

domingo, 25 de junio de 2017

Este cuento va a intentar ser una dedicatoria, para una persona que amo verdaderamente. Con ese tipo de amor capaz de rescatar barcos del naufragio.
¿Por qué verdaderamente?, ¿todo lo otro es falso? Lo que quiero decir; es que esto es tan genuino como la conexión telepática. Sí, creo en este tipo de conexión. Un amor con el nível de verdad puro, en donde las miradas cuentan anécdotas que nunca contaran las palabras. 
A veces el día parece ser gris y lugubre, viéndome sola en mi refugio espacial. Esperando una condena por conocer lo trágico. O esperando la nada por conocer bien la nada. A veces deseo entregarme al vacío que nada pide más que miedo y deshoras. Y cada uno de esos instantes aparece un alguien, sale de algún lugar, deja lo que estaba haciendo sin dejar de hacerlo. Aparece para salvarme sin saber que me salva. Porque en ese no saber se encuentra el oceano vital en el que todos los días decido navegar. 
No se trata de no amar la vida, porque incapaz sería de negar el incondicional que siento hacía ella. Es pérdida. Duele una estaca en el corazón que no es corazón sino imaginación. Duele no vivir. Porque si algo temí siempre fue no vivir, vivir muriendo por el solo hecho de ignorar la vida en su máxima plenitud. ¿Saben qué? Siento que recién ahora empiezo a recordar la vida. Cómo si hubiese tenido amnesia durante años. 
Siquiera puedo hacer que esto sea un cuento sin estar contándome yo, sin caer de nuevo en las redes transcriptoras. Siquiera puedo no repetir para impactar mi verdad en el río.
Siquiera puedo tantas cosas, y sin embargo...hoy puedo saber lo que quiero. De una vez y por todas sé lo que quiero. Ya no vivo de metas ilusorias, ni de ramas contradictorias. Ahora deseo lo más simple del mundo, lo que siempre quise pero nunca pude admitir. Deseo amar, como cualquiera que pasa por la acera de las casas y se pierde en el canto de un pájaro. Volverme loca con los ruidos naturales y soñar entre aromas musicales. Perder el tiempo en el "sin sentido" de estar vivx. Desesperar cada día por cavar una risa en las personas que amo. No preocuparme por lo que no sé si va a pasar. No temer por lo que solo existe en un mapa mental. Hacer mi propio dibujo de lo que quiero, y salirlo a buscar. 

La persona que amo encapsula a todas esas personas que a diario le dan cuerda a mi reloj de árbol.


Le quería escribir algo a mi papá y me salió esto.





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