Tallos que simulan ser dedos
juegan enrevesados
como perdidos
en un desbocado encuentro de flor
Ramas cinceladas que persiguen
colores en el centro
de los labios
¡Quién pudiera soñarla!
Pinceles que huelen
a musgo y a girasol
pintan crisantemos
con la delicadeza de la desesperación
Naturaleza actuando sin medida
no se la encuentra en su orbita
ha abandonado el puesto de mira
para florecer (ya olvido que respira)
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