No estoy loca.
Por favor,
quemen en la hoguera,
sus ropas (no mis penas)
Si tan solo
escucharan
las plegarias
ellas arman las entrañas calvas.
Soy un siniestro
templo
sin voz
ni sentimientos.
Siquiera existo,
este tiempo
visito
por eso tanto irrito, A LOS GRITOS.
Perdón,
no sé.
(Murió cuando no supo,
ya nada.)
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