los gusanos sentimentales
la atraviesan
suben por la cuerda de mi demencia buena
Estoy destruyendome
cortando con serruchos la pared.
Convertí a mis piernas
en sicarias furibundas de penas absurdas.
No me gusta lo que escribo.
¿Acaso eso incumbe
a la humana
que sucumbe mientras se hunde?
Rompan todas sus casas.
Quemen sus malditos apegos.
No existe,
aquello en lo que no me siento.
Creen que tienen cosas,
gozan yendo a malgastar
lo que no saben apreciar.
¡Revuélquense en el fango de la tempestad!
Creen que tienen cosas,
gozan yendo a malgastar
lo que no saben apreciar.
¡Revuélquense en el fango de la tempestad!
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