Soplo las velas de mi condena
elevo anclas
rompo mis entrañas.
Subo pasajeras al arpa.
No existe el miedo,
Galeón
sin denuedo.
Eterno bandoneón (del cielo)
Subo a la operación
estrujan el corazón
pulsación
sin canción.
Ruego,
rezo.
Desperezo,
mis labios sin tus besos.
Si algún vacío me pudiera alojar
hasta que el silencio sea fenomenal.
Ojalá hundirme
sea una verdad, donde si haya felicidad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario