Escribir para mantenernos vivos
sábado, 29 de julio de 2017
Cables ficticios embargan a este solsticio que no desea ser más que un nuevo acontecimiento empírico. Están fracturados y desasidos. Siquiera alcanza ahora el pegamento del recuerdo. Porque ahora saben que no existe nada. Entonces el dolor se siente como la caricia de una mentira extraña. ¿Dónde estuve? si esto nunca fue otra cosa que aire dimensionado en grietas. ¿Qué hice para esconderme de la inevitable espera? No sé. ¿Acaso sirve inventar palaras que nunca van a decir? No. Dejemos mejor, que hable el espacio. Sabe por sabio. Lleno se ve, de habitaciones. Desbordado de protones. Imposible es buscar otro motivo, en este argumento. Únicamente residimos en este constante titilar. Donde lo mínimo que puedo hacer yo, es reinventar. Jamas podré ser original. Solo actualizar, es mi deber. Recordar lo que ya fue. Traer influencias de ayer al bostezo de esta nueva piel.
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