El árbol genealógico
repite patrones
en la construcción
de su artilugio enraizador.
Un conector necesita
despegar su semilla
en la altura
donde sus horas se hartan de el sol.
La alimentación ancestral
ha logrado nutrir
a la burbuja etérea.
Observar es comprender la manera.
No hay temor porque vivimos siempre
en el hoy; donde la visión es un tambor
pero ya han sonado las campanas
y ellas imploran tu evolución.
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