Escribir para mantenernos vivos

miércoles, 26 de julio de 2017

¿Qué es la distancia?

Desde que tengo consciencia de mi memoria, juego a decir que no creo en los lazos lejanos. Triple l. Sí, también repliego a las ganas en excusas vanas como ser: "No me junto con desconocidos". ¿Quiénes son los desconocidos? rondan a veces, cerca mío, presencias que dicen exigir un para siempre, y yo solo deseo un hoy divino. Entonces, tras el descubrimiento del antifaz cobertor de nuevos abismos, decidí sacarme una barrera. Ya no creo en el impedimento de los kilometros, porque yo creo mis propias fronteras. Tengo una mente flexible, que sabe muy bien lo bueno que es disfrutar. No me voy a quedar sufriendo en un deseo ideal, a mis cambios los pienso concretar. No existe imposible en mi vida. Y no, desconozco ser una ilusa soñadora empedernida (agregar palabras a gusto). Simplemente estoy experimentando estados camaleónicos, donde desprendo mis colores de lo que no es un amor supersónico.
¡Quiero volar! No pretendo que me crezcan alas, ni ser sirena, menos superhéroe de una película. Por favor, adentro mío reside la mayor posibilidad. Vos te decís que no, y nadie más. Qué no sos bueno, y qué no lo vas a lograr. Dejar que te apaguen es ser adicto a la maldad, ¿sabes? Cuándo renegas de los vicios que tanto temes, olvidas despertar en lo que si sabes; tu tortura es elegir no saber. Busca donde no haya tiempo, porque para hablar mal como en un noticiero, ya están los viejos níveles de sentimiento. Pregúntate qué es lo desagradable en esa mediocridad, ¿por qué no transformas esos minutos frívolos en sonoridad? No sos carne de cañón, podes encender un fogón y hacer la revolución. Todos somos jóvenes, maldita sea. Nos acusan de vivir en la efervescencia, porque mueren por sacarse las cadenas. Así van a ver, la realidad. La edad es mental.

No hay comentarios:

Publicar un comentario