de los telefonos
tántricos
jugamos a quedarnos sin manos.
Bebemos el vino
del otro
absorbemos su estado
químico.
Gozamos con el ambiente
ensimismado
de un calvario
inhumano.
Derretimos nuestras velas
porque no hay noche
en primavera.
Grito con tan solo sentir la presencia austera,
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