Escribir para mantenernos vivos

miércoles, 12 de julio de 2017

El corazón
vino roto
cojo
solo
a un funeral
de personas
sin oídos.
Sin embargo,
decidió,
arreglarse
a través
de los vidrios.
La calle
contenía
infinitos.
Pronto resolvió
el misterio
clamador.
Tejería canción
tras
canción.
Haría un inventario
con su voz
hasta volver
a un músculo
ave
del sol.




No hay comentarios:

Publicar un comentario