Escribir para mantenernos vivos

miércoles, 19 de julio de 2017

La vida es arte

Poder apreciar la inmensidad que te circunda es el vínculo faltante. Cuerdas diarias someten tu regla rutinaria a una empresa imperante. No estar en el lugar que se habita es morir sin revolver la herida.
Hacer sin pasión es como acuchillar la emoción. Mientras tus circuitos vehículares no saben de otra cosa que armar caminos, vos te detenes en la vibración del ángulo perdido. Deberías sentir esa humillación que descuartiza tu cuerpo, amenaza con romper todos tus posibles testamentos. Ojalá te funcionen los oídos  un día de estos, quiero que escuches como un hospital se funde en tus frenos.
El agua de los cuadros ha cabado una tumba en tu armario, porque todos tus días vividos no fueron observados por tu organismo avaro.
¿Por qué vas por las calles dejando pedazos de carne muerta? Yo que puedo verlo, estoy cansada de esa siniestra condena. Podes tejerte. Busca alguna aguja, los pajales tienen miles en sus pujas.
Todavía no se descompuso la nada que habita en tu mirada. Todavía estás a tiempo. Podes orquestar un reencuentro. No hay muerte absoluta si queda respiración en el resto.

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